martes, 15 de mayo de 2018

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10 creencias sexuales erróneas, explicadas

Quizá hayas oído que el tamaño importa, que las mujeres son naturalmente más bisexuales que los hombres o que el sexo tántrico te permitirá alcanzar orgasmos interminables. Ninguna de estas afirmaciones es correcta. Hoy vamos a destapar la verdad sobre los 10 mitos sexuales más comunes.


Para ayudarnos a entender cada uno de los mitos de esta lista hemos hablado con varios sexólogos. La primera es la doctora Debby Herbenick, investigadora de la Universidad de Indiana, educadora sexual del Instituto Kinsey y autora de varios libros sobre el tema como Sex Made Easy. La acompaña la doctora Lindsey Doe, doctora en educación sexual y responsable del canal de YouTube Sexplanations. Finalmente está la doctora Amy Marsh, sexóloga clínica y asesora. Esto es lo que nos han explicado.

Mito 1: el tamaño del pene importa

A los hombres parece importarles mucho el tamaño y forma de su pene, pero ¿les importa a las mujeres o a otros hombres? ¿Realmente cómo afecta el tamaño del pene al rendimiento en la cama? Algunos aseguran que un pene de mayor tamaño asegura orgasmos vaginales más intensos durante la penetración. Otros asumen que los hombres con pene más pequeño compensan la diferencia esforzándose más. Debby Herbenick explica que todo depende de cada hombre, pero que es una cuestión más psicológica que otra cosa.

Para algunas personas, el tamaño importa. Es posible que quieran que el pene de su pareja sea más largo o más corto o más fino o más grueso. La conclusión de la ciencia, sin embargo, es que la satisfacción sexual está más influenciada por la conexión psicológica, la intimidad y la satisfacción con la relación que con el tamaño o la forma de los genitales. En un estudio con más de 1.600 hombres, hallamos que la longitud del pene erecto promedio es de alrededor de 14,2 cm, y la mayoría de los hombres rondan esa media. La manera en la que dos personas se conectan a través del sexo suele ser más importante que el tamaño de las conexiones, y eso depende de la técnica.

Amy se muestra de acuerdo y añade que muchos hombres subestiman lo que tienen y no se dan cuenta de que la talla única no existe cuando se trata de genitales.

El tamaño importa solo si dejas que te importe, da igual si eres hombre o mujer. Las personas tienden a avergonzarse de sus genitales hasta el punto de que muchos se preocupan hasta de estar en la media. Solo el hecho de mirar hacia nuestro propio pene ya es un error, porque la perspectiva hace que parezca más pequeño. A veces un pene grande es perfecto para la penetración pero muy problemático para el sexo oral. Sin embargo, un pene más pequeño puede ser perfecto para el sexo oral. El movimiento, el ritmo, el nivel de intimidad, las habilidades o las posiciones tienen mucho más que ver con el placer que el tamaño.

En definitiva ¿qué hacer si estás descontento con el tamaño de tu pene? Simplemente deja de preocuparte y comienza a pensar en cómo puedes usarlo para dar placer a tu pareja. Cualquier pareja que merezca la pena no te rechazará por una cuestión de tamaño del pene y si realmente quiere probar algo diferente de vez en cuando no hay nada malo en probar con juguetes.

Del otro lado, si a tu pareja le preocupa el tamaño de su pene, apóyala. Si el sexo con esa persona es bueno, házselo saber. Si no lo es, sugiérele cosas que te hagan sentir más placer. Es una simple cuestión de inseguridad, y las buenas parejas se apoyan mutuamente para sentirse más seguras.

Mito 2: El hombre y la mujer alcanzan su plenitud sexual al mismo tiempo

¿A qué edad alcanzan su cima sexual los hombres y las mujeres? Algunos creen que los hombres llegan a este punto al final de la adolescencia o principios de los 20 mientras que las mujeres llegan más tarde. En realidad no hay una norma al respecto. 


Debby explica:
Escucho esto todo el tiempo y todo el mundo tiene una idea diferente sobre cosas como la frecuencia del sexo, lo que se disfruta o la facilidad con la que se llega al orgasmo. En realidad no tiene sentido. Es cierto que un hombre de 18 tiene erecciones más fáciles que uno de 70, pero el sexo a esa edad probablemente tenga más sentido y se disfrute más. Se puede disfrutar del sexo a cualquier edad y raramente es todo una cuestión de físico. El sexo es ese lugar fascinante en el que convergen nuestros cuerpos, nuestras emociones, las pasadas experiencias y las esperanzas futuras. Ese cóctel puede ser espectacular a cualquier edad. Si piensas que has alcanzado tu plenitud te equivocas. Lo mejor generalmente está por llegar.
Lo mismo se aplica a los que creen que aún no han alcanzado esta plenitud. No deberías preocuparte por ello. Mientras estés satisfecho con quién eres, entiendas tu propio cuerpo y permanezcas razonablemente abierto a nuevas experiencias no tendrás problemas en tener una vida sexual satisfactoria. La plenitud es más una cuestión de si te lo estás pasando bien o no.

Mito 3: La mayor parte de mujeres pueden alcanzar el orgasmo solo mediante sexo vaginal

Sería maravilloso que los orgasmos dependieran de unas instrucciones universales tipo “inserte A en la ranura B, muévalo un rato, disfrute”, pero no es así. A la mayor parte de hombres les suele funcionar esta fórmula, y eso ha hecho surgir ese mito tan desafortunado para las mujeres. La mayoría de ellas no alcanza el orgasmo solo mediante penetración vaginal, incluso aunque sea anatómicamente posible. 

Debby explica:
No es tan simple como determinar quién puede llegar al orgasmo de una determinada manera. Normalmente el orgasmo depende de muchos otros factores incluyendo sus sentimientos hacia la otra persona o la técnica de esta. Cuando las mujeres tienen orgasmos derivados de la penetración vaginal nunca está claro del todo si se producen solo por la penetración. Al fin y al cabo, el clítoris tiene diferentes zonas que se estimulan también durante el coito, así como nervios en toda la zona que pueden influir en el orgasmo, como el nervio vago.
Amy se expresa exactamente en la misma línea:
Los seres humanos pueden alcanzar el orgasmo de muchas, muchísimas maneras. Mary Roach, autora de Bonk, encontró a una mujer que era capaz de llegar al orgasmo solo pensándolo, y a otra que lo alcanzaba cepillándose los dientes. El énfasis en la penetración vaginal en detrimento de la estimulación del clítoris es tremendamente dañino. La mayoría de las mujeres necesitan algún tipo de estimulación contínua en el clítoris para alcanzar el orgasmo. Ya en 1966, la investigadora Mary Jane Sherfey decía que “el clítoris no es solo esa pequeña protuberancia en el extremo anterior de la vulva”.
¿Cómo llegan la mayor parte de mujeres al orgasmos? Según Debby:
Lo único que sabemos con mucha claridad es que las mujeres llegan al orgasmo mediante diversos comportamientos sexuales. Según datos de la Encuesta de Salud sexual nacional de 2009, dos tercios de las mujeres alcanzan el orgasmo cuando tienen sexo, y eso no significa solo penetración, sino estimulación vaginal, en el clítoris, los pechos u otras zonas. Otro estudio asegura que una quinta parte de las mujeres prefire el sexo oral para llegar al orgasmo.

Podríamos estar citando estadísticas todo el día, pero todo se reduce a un problema: las mujeres experimentan el orgasmo menos que los hombres, y es una cuestión de técnica.

Mito 4: Los hombres no pueden tener orgasmos múltiples

Los hombres son conocidos por caer rendidos y dormir tras la eyaculación , y las razones de ellos son biológicas. Eso hace que muchos consideren la idea de un orgsmo múltiple ridícula. Sin embargo, algunos hombres pueden tener orgasmos múltiples de manera natural. Los otros pueden entrenar esta habilidad.

Los hombres pueden alcanzar orgasmos múltiples, pero ello generalmente necesita de técnicas de respiración. Además, es importante distinguir entre eyaculación y orgasmo. Libros como El Hombre multiorgásmico de Mantak Chia y Douglas Abram se detallan técnicas de tipo taoísta o tántrico para alcanzar esta habilidad. Es interesante citar que algunos estudios aseguran que un 12% de los hombres asegura tener orgasmos múltiples.

Debby añade que, además, hay hombres que son capaces de eyacular varias veces seguidas.

Hay algunos hombres que son capaces de eyacular una y otra vez de la misma manera en la que algunas mujeres tienen orgasmos múltiples. Por qué existe esa diferencia es algo que no está del todo claro, pero parece que no es algo que se pueda enseñar, porque se trata de diferencias a nivel fisiológico.

En otras palabras, que hay hombres que pueden eyacular varias veces, y otros que no, pero sí que se puede entrenar para tener varios orgsmos en lugar de solo uno.

Guatemala vivió el primer día sin homicidios en toda su historia

La Policía de la capital guatemalteca considera "histórico" el acontecimiento y destaca que se trata del resultado de los "constantes operativos tácticos" llevados a cabo en ciertas zonas peligrosas de la urbe.


Considerada como una de las urbes más violentas de toda Centroamérica, Ciudad de Guatemala ha vivido por primera vez en su historia un día sin homicidios, hecho considerado histórico por la Policía Nacional Civil (PNC), el cuerpo policial de la capital guatemalteca, según reza un comunicado emitido por dicho organismo, informan medios locales.

"Esta es una cifra histórica que se registra en materia de seguridad ciudadana y es parte del trabajo profesional que realiza cada uno de los elementos que conforman las diferentes unidades de la institución", explicó la PNC a través del comunicado. Asimismo, se destaca que la situación dada es fruto de los "constantes operativos tácticos" llevados a cabo en ciertas áreas de la urbe consideradas como altamente peligrosas.

Según las cifras oficiales del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), en los primeros cuatro meses de este año se registraron 601 casos de muerte por violencia tan solo en este departamento. 



En julio (no todos) veremos el eclipse lunar mas largo del siglo XXI

El eclipse lunar más largo del siglo XXI tendrá lugar el 27 de julio de 2018, cuando la sombra de la Tierra cubrirá completamente el satélite durante 1 hora y 43 minutos. Además de ser eclipsada, la Luna también se volverá roja al reflejar los rayos del sol, creando una vista realmente espectacular, informa IFL Science.


En el último siglo, solo cuatro eclipses lunares duraron 100 o más minutos: uno el 15 de junio de 2011, que duró 100 minutos; otro el 16 de julio de 2000, que duró 107 minutos; uno en julio de 1982, que duró 107 minutos y otro en julio de 1935, que duró 101 minutos, de acuerdo con Space.com. Debido a que estos eventos tuvieron lugar en el siglo XX, el eclipse de julio será el eclipse lunar de mayor duración del presente siglo.

Desafortunadamente, no todos podrán presenciar el fenómeno, y los que tuvieron menos suerte son los residentes de Norteamérica y Sudamérica. El eclipse será más visible en África, Medio Oriente, India, Australia y algunas zonas de Europa.

¿Cómo ocurre?
Un eclipse lunar total se produce cuando la Luna pasa a través de la sombra de la Tierra, conocida como la umbra. Esto ocurre cuando el Sol, la Tierra y la Luna están alineados. Es como un eclipse solar total, pero esta vez es nuestro planeta el que eclipsa al Sol, y ya que la Tierra es mucho más grande que la Luna, esta queda envuelta en su sombra.

Durante un eclipse lunar total, la Luna no solo se oscurece. En realidad se vuelve roja por la luz solar refractada de la superficie de la Tierra. Es similar a cuando aparecen amaneceres y atardeceres rojos en nuestro cielo.

Este eclipse lunar en particular es especialmente largo porque la Luna pasará a través del centro de la umbra, lo que significa que estará en la sombra durante un período de tiempo más largo. Cuando la Luna pasa solo por el lado de la umbra, el eclipse es más corto.

La posición de la Tierra en su órbita también desempeña un papel importante. Según señala Earthsky, este 27 de julio la Tierra estará en su punto más alejado del Sol, conocido como su apogeo, lo que significa que arroja una sombra más grande. Y en la misma fecha, la Luna estará en su punto más distante en su órbita mensual alrededor de la Tierra, conocida como apogeo lunar. La combinación de estos raros eventos espaciales nos permitirá observar este inusual fenómeno.





Vivimos en la época de la "velocidad"

La velocidad a la que vivimos nuestras vidas ha aumentado vertiginosamente en las últimas décadas. Andamos rápido, comemos rápido, pensamos rápido y consumimos contenidos como si nos hubiera poseído el diablo de la prisa. Estoy en un vuelo trasatlántico a 8.000 metros de altura sobre el océano y mi compañero de asiento ‘disfruta’ de una película en la pantalla que tiene delante. Después de un rato me percato de que el tipo está pasando la película con el botón de avanzado rápido cuando llega a determinadas escenas, y que lo hace una y otra vez hasta terminar de verlas en un tiempo récord. Al cabo de un par de horas de viaje, el señor se ha visto cuatro películas a cámara rápida en el tiempo en el que yo aún no he terminado de ver una. En la cuarta se detiene, satisfecho, y echa una cabezadita antes de reanudar su sesión maratoniana.

Unos meses después de este incidente descubro que entre algunas personas está extendida la costumbre de ver series de televisión a velocidad rápida. Mediante determinados programas de reproducción se puede ver el contenido a velocidad 1,5x o 2x, con lo que el tiempo de visualización se puede reducir hasta la mitad y uno puede verse temporadas completas en unas pocas sesiones. “Me aburro”, explica uno de los usuarios que usa este sistema. “Necesito un poco más de velocidad que me obligue a mantener la atención y que condense el entretenimiento”. La plataforma YouTube ha incorporado recientemente el botón que permite ver los vídeos a 1,5x, ya que muchos usuarios prefieren verlos a mayor velocidad. Y lo mismo sucede con los podcast y hasta con los audiolibros, que algunos escuchan con voz de ‘ardilla’ para terminarlos cuanto antes.

Esta progresiva aceleración de nuestras vidas se explica por varias razones y una de ellas tiene que ver con el crecimiento de las ciudades y el aumento de los estímulos. Es como si la humanidad tomara velocidad a medida que se desliza por la pendiente del progreso y la civilización. Algunos estudios han mostrado, por ejemplo, que la velocidad de los viandantes es mayor cuando las ciudades aumentan de tamaño y que el ritmo al que se desplazan las personas ha subido hasta un 10 por ciento en el plazo de una década. Hay quien lo atribuye únicamente a que en las ciudades viven personas más jóvenes, pero eso no explicaría por sí solo por qué en las mismas ciudades ha aumentado la velocidad respecto a etapas anteriores. La explicación más aceptada es que a mayor número de estímulos y conexiones, más cosas tienen las personas que hacer, de modo que circulan más deprisa para no perderse nada, como le sucedía el espectador-velocista que viajaba junto a mi asiento en el vuelo trasatlántico y a quienes navegan por redes sociales.

Porque el otro factor de aceleración está relacionado con la cultura de la inmediatez y la capacidad de comunicarnos de forma instantánea gracias a las redes. Somos capaces de conocer lo que ha ocurrido en el otro extremo del mundo en tiempo real, de comunicarnos con todo el planeta sin ningún tipo de intermediación y de satisfacer nuestros caprichos mas espurios con darle a un botón. Esto nos ha vuelto un poco caprichosos y explica también que podamos estar a bordo de un prodigioso aparato que sobrevuela las nubes a 800 km/h mientras tomamos zumo de tomate y maldecir al mismo tiempo a la compañía porque no podemos acceder a la red durante unas horas. ¿Qué habrá sucedido en este tiempo? ¿Habrán compartido mis contactos decenas de momentos divertidos e instantáneos que ya no podré vivir? ¿Habrá habido alguna revolución que cambie la historia? Para comprobarlo, todo el mundo encenderá su teléfono en cuanto el aparato pise tierra, mucho antes de que la voz que sale del techo nos autorice a hacerlo.

Por lejano que parezca, hubo un tiempo en que las noticias no viajaban al instante y en el que conseguir la información llevaba un cierto periodo de espera. El 14 de febrero de 1779 el capitán Cook fue asesinado por los indígenas en una playa de Hawái y la noticia de su muerte tardó más de un año en llegar a Londres. La información viajaba entonces a la velocidad de los barcos que surcaban el océano en escalas o a la de las señales visuales del telégrafo óptico; tan rápido como el vuelo de una paloma mensajera o el galope de un caballo que cruza un continente. Hasta hace muy poco, esta fue la velocidad a la que se comunicaba la humanidad y vivía día a día, la velocidad a la que vivieron nuestros abuelos y nuestros padres, cuando había que esperar a revelar el carrete de fotografías o la gente jugaba partidas de ajedrez por correspondencia, enviando sus movimientos cada varias semanas y esperando, a veces años, hasta llegar al desenlace.
Hoy vivimos lejos del tiempo pausado y meditado del ajedrez y somos más bien víctimas del ritmo frenético del Candy Crush y sus constantes recompensas. Esta hiperestimulación es resultado de una estrategia conscientemente buscada y explotada por los creadores de redes sociales como Facebook, uno de cuyos fundadores, Sean Parker, reconoce abiertamente que aprovecharon “una vulnerabilidad del cerebro humano”, que es un yonki de la dopamina. Este neurotransmisor es el que se dispara en los circuitos neuronales cuando recibimos un ‘me gusta’, una respuesta a un comentario o alguien empieza a seguirnos. Los autores de estas plataformas y aplicaciones han diseñado su funcionamiento siguiendo el mismo principio que los psicólogos conductistas observaron hace cincuenta años en las ratas: cuanto más aleatoria es la recompensa, mayor es la necesidad de actualizar compulsivamente para ver si esta vez nos ha caído un ‘caramelito’.

¿Cada cuánto deberíamos renovar nuestra ropa interior?

"Como sociedad, nos bañamos en heces", afirma Philip Tierno, profesor de microbiología y patología en la Universidad de Nueva York. Es bueno tener esto en mente cuando hablamos de la ropa interior vieja. Ya sabes, ese par de calzoncillos desgastados y llenos de agujeros que han estado en tu cajón desde hace mucho tiempo porque los guardaste para "emergencias" o para el día en el que te quedas sin ropa limpia.

Pero ¿sabías que incluso después de lavar tu ropa interior, podría contener bacterias?

Lavar la ropa interior no siempre la desinfecta por completo, así que podrías reconsiderar cuánto tiempo la conservas. Como explicó Philip Tierno a la edición estadounidense del HuffPost, nuestra ropa interior se pone sobre la piel cerca del área donde hay bacterias E. coli.

No importa cuánto intentes limpiar la zona, nunca podrás librarte de todas las bacterias, asegura este experto, lo que supone que pueden terminar en tu ropa interior —para tener más contexto: en unos calzoncillos lavados hay aproximadamente un décimo de gramo de excremento, según aseguró el Dr. Charles Gerba, profesor de microbiología en la Universidad de Arizona, a ABC News en 2010—.

"Sin embargo, es normal, y no te hace daño", agregó Tierno. Afortunadamente, eso significa que las bacterias de tu ropa interior no son preocupantes, por lo menos en términos de salud.

No obstante, sí necesitas lavar tu ropa interior de manera regular y debes hacerlo después de cada puesta. Sin embargo, Tierno señaló que una persona promedio quizá pueda usar el mismo par de calzoncillos dos días seguidos sin ningún problema, aunque aconseja que no se ponga más días. Para estar seguro, lo mejor es usar un par limpio cada día.

La mejor manera de lavar la ropa interior es en un ciclo de agua caliente con lejía, que es el producto más efectivo para matar a los organismos que viven en ella, señaló Tierno. Sin embargo, algunas telas no aguantan los ciclos calientes, así que el agua tibia o fría con un detergente que tenga peróxido también es una opción.

Además, segúnn Tierno, colgarla para que se seque bajo el sol es lo mejor, pues los rayos UV pueden ayudar a desinfectarla.

En cuanto a cuándo remplazar tu ropa interior, lo mejor, según varias fuentes, es reemplazar la que usas de manera regular cada año.

Según Tierno, puedes conservarla hasta que se estropee, siempre y cuando la laves bien y de manera constante. "Mientras esté bien, la laves, la banda elástica esté en buenas condiciones, te quede bien y no haya agujeros ni la tela esté estropeada, puedes usarla", dijo. "No hay fecha de caducidad, excepto cuando ya no sea funcional".

Hay algunas señales reveladoras que indican cuándo es el momento de deshacerse de estas prendas. "La clave para saber cuándo es hora de tirar tu ropa interior a la basura es observar cómo se estira, cómo te queda y si es estética", explicó Laetitia Lecigne, directora creativa de Jockey. "Si hay deformidades o la ropa cuelga o se abulta, ¡es hora de despedirse!"

"Aunque no uses un par durante mucho tiempo y lo conserves en tu cajón, la banda elástica y la tela se desgastan y dejan de servir", agregó. "Puedes saber que esto ocurre si ya no vuelven a su forma original después de estirarlos".

En resumen: sólo tienes que lavar tu ropa interior de manera regular, deshacerte de ella cuando esté visiblemente desgastada y mantener feliz tu zona íntima.




Super Mario y otros personajes de video juegos completamente "pelados"

¿Cómo seria Super Mario sin pelo? La pregunta, o más bien la imagen, que muchos seguidores de los videojuegos de Super Mario Bros se han hecho o imaginado alguna vez tiene respuesta. Y no sabemos si es buena o mala.


Este domingo, el usuario de Twitter @november17 compartió una imagen de cómo sería Mario totalmente afeitado. Sí, sin bigote, patillas o cejas.

La publicación tiene más de 160.000 me gusta, 52 retuits y cerca de 4.000 comentarios, la mayoría de ellos de seguidores del mítico fontanero de Nintendo traumatizados con esta imagen del personaje.

La cuenta incluye imágenes de personajes como Sonic, Moe de Los Simpsons o Sailor Moon, todos ellos sin ningún vello en la cabeza. El resultado es igual de perturbador que el de Mario.










7 productos que los dermatólogos JAMÁS recomendarían (ni usarían)

A continuación, cuatro dermatólogos revelan los productos e ingredientes que debemos tratar siempre de evitar. No obstante, antes de hacer cambios drásticos en el cuidado de la piel, conviene recurrir previamente a la opinión de un experto.

1. Crema de sol en espray
La crema de sol en espray puede parecer una bendición para las personas que odian las lociones, pero los profesionales no están del todo de acuerdo.

La doctora Rachel Nazarian señala que nunca usaría un espray para la cara o el cuerpo, porque este tipo de formato no ofrece una barrera de protección lo suficientemente gruesa ni garantiza el nivel de protección SPF que marca el bote.

"La mitad del producto se pierde en el aire y muy poco va a parar a la piel. No proporciona una protección adecuada", apunta, aunque añade que existen algunas excepciones. "Si, por ejemplo, tu hijo no para de moverse y el espray es la única manera, entonces, de acuerdo. Pero ningún dermatólogo que se precie usaría crema de sol en espray".

El doctor Kenneth Mark entiende que algunas personas encuentren adecuado este formato para brazos, piernas, pecho y espalda, pero coincide en que no lo usaría para la cara "porque puede provocar escozor en los ojos aunque estén cerrados".

2. Aceite bronceador
Malas noticias para los amantes de cocerse al sol bañados en aceite. Mark también advierte de los peligros de los aceites bronceadores, pues su factor protector suele ser muy bajo.

"No solo no proporciona la protección adecuada, sino que, además, el aceite puede obstruir los poros. El simple hecho de estar al sol hace que se obstruyan porque las células se reproducen más rápido, pero no se desechan con la misma rapidez", explica.

3. Protector solar químico
En el caso de los protectores solares, tanto Nazarian como el doctor Samer Jaber prefieren los fotoprotectores con filtros físicos —que actúan a modo de pantalla que rebota los rayos— en lugar de químicos —captan la energía solar y la transforman en inocua—. En el caso de Jaber es por preferencia personal; por su parte, Nazarian argumenta que prefiere fórmulas más suaves de protectores físicos.

"No me gustan mucho los protectores químicos. Sé que son seguros y que están bien, pero pienso que a veces pueden irritar la piel y no necesito que mi piel absorba esos productos. Además, los bloqueadores físicos, como el óxido de cinc y el dióxido de titanio, son mucho más suaves y reflejan adecuadamente las radiaciones ultravioletas. Si tengo la opción de emplear un protector físico, no usaré uno químico", razona.

4. Tónico

Limpia, tonifica e hidrata: estos tres pasos se han asentado en nuestra mente como la base de la rutina de cuidado de la piel. Sin embargo, tres de los dermatólogos consultados confiesan que no emplean tónico.

"Hay a quien le gusta usarlos si tienen la piel grasa, pero yo no considero que sea estrictamente necesario", plantea Jaber.

"Muchos tónicos contienen alcohol, que seca la piel (lo cual puede ser útil si se tiene la piel grasa o con tendencia a acné)", señala la doctora Jennifer Chwalek. "En lugar de eso, me lavo la cara con agua de rosas por las mañanas antes de aplicarme vitamina C y protección solar. Considero que el agua de rosas me ayuda a hidratar la cara y a calmar posibles inflamaciones, dado que contiene varias vitaminas y antioxidantes. Cuando se seca, aplico sérum de vitamina C y después crema solar", aclara.

"No utilizo tónico porque no lo veo necesario: estos productos contienen alcohol y no creo que aporten nada al cuidado de la piel", sostiene Nazarian. "En la actualidad, existen diferentes tipos de tónicos: no todos están basados en alcohol, pero en realidad su principal objetivo es el de preparar la piel para una mejor absorción. Lo que hacen básicamente es mojar la piel y, cuando está húmeda, los productos se absorben mejor. Me aplico tantos productos después de lavarme la cara que no veo la necesidad de comprarme un tónico".

5. Parabenos
Los parabenos son conservantes que se utilizan en los productos de belleza para limitar el desarrollo de bacterias, moho y hongos. Los más usados son el metilo, el etilo, el propilo y el butilo, y suelen encontrarse en los hidratantes, las bases de maquillaje y las cremas anti-edad.

Con los años, los parabenos han adquirido una mala reputación y, aunque no se ha demostrado que sean realmente perjudiciales para la salud, los dermatólogos entrevistados recomiendan no usarlos.

"Efectivamente, es un ingrediente tabú, así que no veo la necesidad de asumir el riesgo", admite Mark.

Nazarian explica que la salud no es el único motivo por el cual evitar los parabenos: "Leí un artículo sobre una investigación reciente que mostraba que estos ingredientes están relacionados con la aceleración del envejecimiento de la piel. No me arriesgaría a usar un producto con esos ingredientes".

Jaber adopta una perspectiva más laxa, pero también prescinde de los parabenos y cree que "es mejor evitarlos si se encuentra un producto que no los contenga".

6. Jabones de hotel
Tal vez deberíamos pensarlo dos veces antes de usar los jabones que encontramos en el baño de los hoteles. No siempre son buenos para la piel, en especial para la cara.

"Suelo tener mucho cuidado en los hoteles. Nunca uso jabones de hotel porque me secan mucho la piel, tienen demasiados perfumes. Siempre llevo mi propio jabón", reconoce Jaber.

Los dermatólogos corroboran que los productos perfumados suelen irritar la piel, y por eso tienden a evitarlos. "Siempre uso productos sin perfumes ni fragancias, porque lo único que hacen es irritar la piel. No sirve para nada añadir fragancias a un limpiador", zanja Nazarian.

7. Exfoliante
Los productos que contienen partículas exfoliantes están prohibidos para Nazarian. Chwalek señala que tampoco emplea productos exfoliantes demasiado fuertes: "Exfoliar la piel de forma mecánica puede ser muy perjudicial. Yo uso productos químicos que exfolian la piel de forma suave, como el glicol o algo que retire la piel muerta suavemente, en lugar de restregarme la cara de forma mecánica para retirar la piel muerta. Eso no es necesario". A la experta tampoco le gustan los cepillos exfoliantes: "No se los recomendaría a nadie".

Jaber coincide con sus colegas de profesión: "Nunca uso exfoliantes. En lugar de eso, me echo retinoides por la noche y creo que actúan como exfoliante natural. Podría usar un producto exfoliante, pero me gusta ahorrar tiempo y esto es más fácil. Además, hacen que se me seque más la piel".