domingo, 6 de mayo de 2018

Breve, pero cuidada selección de 85 imágenes divertidas, curiosas y WTF!







El reality dónde te convencen a que asesines a una persona

¿Pondrías la mano en el fuego para decir que nunca asesinarías a nadie? The Push pretende demostrarte que tus principios más básicos pueden ser manipulados hasta límites insospechados.


Casi todo el mundo cree firmemente que es incapaz de asesinar a otra persona, y «The Push», un reality ideado por el «ilusionista psicológico» Derren Brown, pretende convencernos de lo contrario.

Su objetivo es demostrar hasta qué punto el ser humano es manipulable y capaz de obedecer órdenes que, valga la redundancia, desobedecen incluso los principios éticos y morales más básicos que creemos poseer.

La premisa es sencilla, y bastan 70 actores compinchados para engañar a una inocente persona y hacerla creer, y convencer, de que mate a otra.

Un experimento sociológico que, sin duda, no dejará indiferente a nadie. Por supuesto, nadie mata realmente a nadie, pero la simple descripción de este reality ya suena enfermiza.


Netflix describe así este polémico reality, emitido originalmente en el Channel 4 británico y ahora en la parrilla de productos de la plataforma: «Brown nos expondrá los secretos psicológicos de la obediencia y la conformidad social. Hará subyacer con su pericia la terrible verdad de que, cuando nos enfrentamos a la autoridad, nuestro instinto natural es obedecer inquebrantablemente sin cuestionarnos, hasta tal punto que incluso la gente con la moral más firme puede ser convencido para cometer los actos más horrendos, simplemente porque se les dice que lo hagan»



Las consecuencias fisiológicas de estar "hiperconectados"

Te propongo un juego: la próxima vez que estés sentado con un grupo de amigos o en una cita, contá el tiempo que pasa antes de que alguien tome su teléfono para revisarlo. ¿Cuánto tardas tú?

Sin importar quién seas, es casi imposible lograr que alguien se separe de sus juguetes móviles. El problema de mirar nuestros dispositivos sin cesar es tanto social como fisiológico. La cabeza del ser humano promedio pesa entre 4,5 y 5,5 kilos y, cuando la inclinamos para revisar Facebook, la fuerza gravitacional y la carga en el cuello aumentan hasta una presión de casi 27 kilos. Si esa posición es continua, ocasiona una pérdida progresiva de la curva cervical de la columna vertebral.

El síndrome del "cuello de texto" se está convirtiendo en un problema médico que un sinnúmero de personas está padeciendo, pero la forma en que dejamos colgar la cabeza también representa otros riesgos para la salud, según un artículo publicado el año pasado en la revista The Spine Journal.

Está demostrado que la postura influye en el estado de ánimo, la conducta y la memoria, y que encorvarse con frecuencia puede hacer que nos sintamos deprimidos, de acuerdo al Centro Nacional para la Información Biotecnológica de Estados Unidos. Nuestra postura influye tanto en la cantidad de energía de la que disponemos como en el desarrollo óseo y muscular, e incluso en la cantidad de oxígeno que reciben nuestros pulmones. Nuestro lenguaje corporal está relacionado con la percepción de debilidad y poder: todo eso es real. Y la solución puede ser ridículamente sencilla: siéntate derecho.

Algunos psicólogos sociales como Amy Cuddy aseguran que incluso estar de pie con una postura que refleja seguridad, con la cabeza levantada y los hombros echados hacia atrás, puede elevar el flujo de testosterona y cortisol al cerebro y evitar así gran parte de los problemas mencionados.

Conexión constante.
Los expertos afirman que la conducta de estar "siempre conectado", a la que contribuyen los teléfonos inteligentes, hace que nos alejemos de la realidad. Y además de las consecuencias en nuestra salud, si nos mantenemos con la cabeza gacha, nuestras habilidades comunicativas y buenos modales también se verán afectados. Pero, irónicamente, no es así como la mayoría de nosotros nos percibimos.

"Creemos que de alguna manera esta conducta antisocial no nos afectará en particular", dijo Niobe Way, profesora de Psicología Aplicada en la Universidad de Nueva York. Way estudia la influencia de la tecnología en el desarrollo adolescente.

Dijo, además, que estas interacciones con la cabeza gacha nos alejan del presente sin importar a qué grupo pertenezcamos. Y no se trata de un problema que solo atañe a la juventud: está arraigado, es aprendido, emulado y repetido en gran parte imitando a los adultos. Cuando los niños ven a sus padres con la cabeza agachada, imitan esa acción. En consecuencia, hay una pérdida de pistas no verbales que puede mermar el desarrollo.

"Cada vez sucede con más frecuencia que dejamos de hablar con nuestros niños", comentó Way. "Los ponemos frente a la tecnología cuando son pequeños y cuando somos mayores, quedamos absortos en ella".

La experta, agregó: "Pensamos de alguna manera, mis hijos sabrán distinguir entre una interacción buena y una mala; serán empáticos. Pero cuando subo a la habitación de mi hijo y veo a siete adolescentes mirando sus teléfonos, sin que ninguno pronuncie una palabra, en ese momento hay una desconexión en todos los niveles. El problema no es Facebook, sino cómo lo usamos".

Humor profundo







Antiguas fotos de celebridades en su juventud/niñez

Reese Witherspoon 

Natalie Portman 

Ben Stiller


Melissa McCarthy 

Penélope Cruz 

 Matt Damon 

10 situaciones "dramáticas" que los celulares nos obligaban a vivir hace 20 años

Conversaciones de vídeo desde WhatsApp, llamadas cada vez más baratas, mensajes de texto sin fin… Con nuestro ‘smartphone’, charlar hoy no tiene nada que ver con lo que era hace veinte años, cuando el efecto 2000 era algo temido y aún aprendíamos a ahorrar caracteres mientras dábamos “toques” con los móviles sin parar. Para aquellos ‘millennials’ (y sucesores) que viven en la ignorancia, hoy vamos a recordar diez de esos dramas telefónicos que, por fortuna, ni ellos ni nosotros tenemos que revivir hoy.

  • Dar toques y que saltara el contestador “Estoy en la puerta”, “Saliendo”… Frases de servicio de mensajería que sustituyen a los toques, es decir, marcar el número de una persona y hacerlo sonar un tono para transmitir un mensaje previamente acordado con el receptor. También servían para decir a nuestra pareja o a nuestros amigos que nos acabábamos de acordar de ellos. Con este método se ahorraba dinero… excepto si, por lo que fuera, saltaba el contestador automático de esa persona. El saldo de los que entonces eran adolescentes o tenían poco presupuesto bajaba, a la vez que subía el cabreo. Y si no había saldo, recordemos, no había posibilidad de dar toques. Un dolor de cabeza.
  • Pedir respuesta en los SMS 160 caracteres, un poco más que los primeros tuits. Los SMS eran (o son, porque siguen existiendo) una forma barata y eficaz de ponerse en contacto con otra persona, a base de mucho ahorro y patadas a la ortografía. Y al final del mensaje, si queríamos ‘feedback’, debíamos dejar algunos caracteres para abreviar un “contesta”. Y la pregunta era: ¿cómo se entenderá mejor? ¿un sucinto CNT? ¿Tendremos espacio para un CNTST? ¿Se entenderá con algunas letras de la palabra original cambiadas (KNT, CNTXT…)?
  • No sin mi carcasa Si ahora usamos fundas de silicona o de cuero para que el teléfono no se haga añicos, hace cuatro lustros hacían furor las carcasas de plástico personalizables e intercambiables. Solo había que conocer el modelo que usábamos y adquirir la que más nos gustara. Las había de colores, con personajes de ficción… Muchos diseños para elegir. Sin embargo, no siempre los teléfonos permitían personalizar la carcasa, y nuestro gozo se quedaba en un pozo, junto a un diseño muy ‘mainstream’. El drama era dar con un móvil que tuviera demasiadas carcasas en el mercado.
  • ¿Qué es ese politono? Ahora es más habitual escuchar como tono de llamada las melodías por defecto del ‘smartphone’. Lo mismo pasa con las notificaciones de ‘apps’. Sin embargo, hace 15 años hacían furor los politonos, unas canciones que en unas notas básicas nos traían los temas de moda en la radio o sintonías televisivas de ayer y hoy. De nuevo, lo recibíamos en nuestro terminal mandando unos pocos SMS a las empresas que ofertaban el servicio. Pero ay, a veces el sonido no se parecía al original ni por asomo. Y qué frustración en ese caso.
  • Quedarse sin saldo Hace dos décadas, ir a un quiosco o estanco para añadir crédito a la línea de teléfono móvil era bastante común, como común también era quedarse sin él en el momento más inoportuno. No es solo que nos quedáramos bastante incomunicados (y entonces los teléfonos no tenían wifi para buscar una red y enviar un wasap), es que ni siquiera podíamos dar un toque.
  • Sin Bluetooth… ni infrarrojos Antes de que el Bluetooth se popularizara, muchos modelos de teléfono contaban con sistema de infrarrojos, que servía para enviarse archivos como las imágenes que disparábamos en aquellas primigenias cámaras de pocos píxeles. Sin embargo, no todos contaban con este sistema, y para más inri hubo un tiempo en que coexistieron con los primeros terminales con Bluetooth, que no tenían infrarrojos. Así, compartir fotos o archivos de audio era bastante difícil antes de que WhatsApp o las tarifas de datos se popularizaran.
  • Pulsa una tecla, ahora otra tecla, dos veces la siguiente… Cuando en 2017 se presentó una nueva versión del Nokia 3310, uno de los móviles no inteligentes más icónicos de la historia de la telefonía, se hizo famoso un vídeo en el que un adolescente criado con ‘smartphones’ intentaba hacerlo funcionar. Si le costaba usar las teclas, no queremos ni imaginar lo que hubiese tardado en escribir un SMS o buscar un contacto: solo tenemos que recordar que para usar algunas letras había que pulsar las teclas varias veces. Así, para una ‘a’ bastaba con darle una sola vez al número 2; en cambio, para la letra ‘f’ eran necesarios tres golpes del número 3. Si te pasabas por ir muy rápido, tocaba volver a empezar. Creemos que nadie echa de menos esos teclados.
  • Fuera de cobertura Una imagen clásica que todavía se repite de vez en cuando. Y eso que es un bulo. Hace 20 años, cuando las redes de telefonía no estaban tan extendidas, encontrar cobertura podía llegar a ser un suplicio, sobre todo en áreas rurales o e el campo. Seguro que más de una persona veterana en la sala ha levantado el brazo en busca de una raya en la pantalla del móvil, la señal que indicaba cobertura. Pero no sirve de nada: según un profesor estadounidense, lo mejor, si estamos en una ciudad, es alejarnos de los edificios, que afectan en ocasiones a la señal. En cualquier caso, la cobertura ha mejorado lo suficiente como para que dejemos de hacer acrobacias, y es precisamente Vodafone la que ofrece la mejor en toda España, de acuerdo a OpenSignal.
  • Enviar un MMS por error Hablar de teléfonos no inteligentes y no mencionar los MMS sería cometer un error garrafal. Los también llamados mensajes multimedia eran como los mensajes de texto, pero en vez de caracteres estaban formados por una imagen o un sonido. Su coste era superior al de los SMS (más de 1 euro de aquellos frente a 0,15 o 0,18 céntimos de estos), así que imagínate la desesperación cuando alguien mandaba texto por error desde esa pestaña o icono. Si al menos le hubieran puesto alguna imagen o vídeo simpático…


13 cosas que tus sueños dicen de ti

1. La rapidez con que podrás recuperarte del divorcio
Las personas divorciadas que tienen sueños largos y dramáticos acerca de la relación con su ex pareja tienen más probabilidades de adaptarse mejor a la soltería.

Los sueños podrían ayudar a los divorciados (y al resto de nosotros) a superar los traumas.

2. Que tienes algún problema cardiacoUn estudio realizado con adultos mayores mostró que las personas que tienen pesadillas frecuentes parecen ser mucho más propensas a padecer arritmia o angina de pecho que quienes no las tienen.

Esto probablemente se deba a que las afecciones cardiacas dificultan la respiración durante la noche.

3. Cómo buscas respuesta a tus dudas espirituales

Los adultos que suelen ir a la iglesia parecen recordar menos sueños que los que no asisten a los oficios con regularidad. Si no dependes de la religión para hallar respuesta a las grandes interrogantes de la vida, tus sueños podrían ser una fuente de revelación.

4. Que eres adicto al trabajo
Las personas obsesivas suelen referir sueños más inquietantes que las relajadas. Las compulsivas se presionan más a sí mismas, y ese estrés puede manifestarse en sus sueños.

5. Si estás deprimido
Las personas deprimidas empiezan a soñar mucho antes que el resto de la gente, más o menos 45 minutos después de haberse dormido, en vez de los 90 minutos habituales.

6. Que la muerte podría estar cercaCuanto más se acerca una persona a la muerte, tanto más probable es que sueñe con sus seres queridos que ya fallecieron.

7. Tu grado de creatividad
Las personas creativas son más propensas a terner sueños en escenarios insólitos (en vez de la casa o el lugar de trabajo) y con obstáculos naturales, como un tronco caído o una roca que no pueden rodear.

8. Que estás evadiendo algo
¿Sueñas con que te persigue un desconocido, un monstruo o una ola gigantesca? Podría indicar que temes lidiar con algo de tu vida cotidiana. Pregúntate qué asunto, sentimiento o persona no quieres afrontar.

9. Tu riesgo de padecer el mal de ParkinsonHasta 90 por ciento de las personas que golpean, patalean o gritan dormidas pueden llegar a desarrollar el mal de Parkinson.

Esos comportamientos podrían indicar un trastorno conductual del sueño MOR (movimientos oculares rápidos), una señal inicial de parkinsonismo.

10. Si vas a aprobar un examen
Estudiantes universitarios pasaron una hora aprendiendo a salir de un laberinto complejo. Cuando se les puso a prueba después, los únicos cuyo rendimiento mejoró fueron aquellos que habían soñado con el laberinto durante la siesta.

Soñar puede apuntalar los recuerdos, lo que favorece el aprendizaje y la habilidad para resolver problemas.


11. Si vas a dejar de fumar para siempre
Un estudio descubrió que cuanto más se sueña con fumar (y se experimenta la culpa asociada con recaer), más probable es que se logre dejar el hábito en definitiva.

12. El tipo de medicamentos que estás tomando
Se sabe que muchos fármacos, entre ellos los antidepresivos, los antibióticos, las estatinas y algunos antihistamínicos, producen pesadillas.

13. Tus ideas políticas
Los que se dicen conservadores son más propensos a tener sueños comunes y realistas, mientras que los liberales tienen sueños más extraños.

¿Será que los liberales tienen la mente más abierta, o viven atrapados en sus fantasías? 




Si el silencio se pudiera ver, seguramente sería así

Nicholas Steinberg ha realizado retratos de lo inexplicable que resulta este fenómeno natural.

Explica que en todos estos años, la neblina ha dado sentido al representar el silencio.

Al preguntar a sus colegas, amigos y seguidores sobre el tipo de emociones y sensaciones que les emitían dichas imágenes, la mayoría coincidió en transmitirles paz, quietud, soledad y principalmente, silencio.

Estos son algunos de los paisajes que se ven verdaderamente mágicos a través del lente de Steinberg.








Remedios caseros para eliminar malos olores en tu hogar

  • 1. Pintura: Para quitar el olor a pintura, vierte un par de gotitas de extracto de vainilla al tarro de pintura antes de pintar.
  • 2. Ceniceros: Para eliminar el mal olor en un cenicero, coloca arena para gatos y de inmediato se irá el mal olor.
  • 3. Olor a cigarro: Coloca pequeños platos hondos con vinagre alrededor de la casa. Este remedio también sirve para quitar el olor a brócoli, repollo o pescado.
  • 4. Mascotas: Si tu mascota se ensucia y trae consigo un mal olor, báñala con jugo de tomate para eliminar de inmediato ese aroma desagradable y, de paso, erradicar bacterias externas que se concentran en su piel.
  • 5. Bote de basura: Echa arena para gatos de manera que se forme una capa en el fondo y así se quitará el mal olor.
  • 6. Ropa sucia: A veces no tenemos tiempo para lavar la ropa y se va acumulando. Entonces empieza ese olorcillo a ropa sucia. Para solucionarlo vierte bicarbonato de sodio en la canasta de ropa y problema resuelto.
  • 7. Refrigerador: Para que el refrigerador no huela feo, coloca dentro de él un frasco de café instantáneo abierto o una caja de bicarbonato de sodio abierta.
  • 8. Olor a comida: A la hora de cenar es agradable entrar a la casa y que le llegue a uno ese olorcito de la comida recién cocinada. Sin embargo, cuando ya comiste y quieres hacer otras actividades, el olor a comida que queda en la cocina puede tornarse molesto. Para que no se queden los olores de la comida en la cocina, fríe una rama de apio en una sartén con aceite vegetal antes de empezar a cocinar.
  • 9. Para quitar el olor a cebolla o mariscos de las manos: Mezcla una cucharadita de jugo de limón con una cucharada de azúcar y tállate las manos. Otro truco que funciona para quitar el olor a cebolla es lavarse las manos con granos de café o bicarbonato de sodio. Si quieres quitar el olor a cebolla de algún utensilio de cocina prueba usar vinagre.
  • 10. Para quitarle el olor al atún: Y hablando de cocina y comidas, para quitarte el olor al atún, exprímele el jugo de medio limón después de haber escurrido el agua.
  • 11. Microondas, lavadora de trastos, congelador: Coloca una caja abierta de bicarbonato de sodio dentro y cierre la puerta. Déjala por 24 horas.
  • 12. Procesador de alimentos: Echa unas cáscaras de naranja o limón y enciende el aparato; se le quitará el mal olor de inmediato.
  • 13. Para los clósets: Echa café fresco y sin usar en unos calcetines limpios y cuélgalos en diferentes partes del clóset.


Varias costumbres arraigadas en varios países

NO IMPORTA si se trata de un viaje de negocios o placer, si se aloja en un hotel o un camping. Tarde o temprano, cuando se viaja al extranjero se irá en algún momento a un restaurante local y las reglas de comportamiento pueden ser tan diferentes y confusas como las opciones del menú. Los editores de Reader’s Digest de todo el mundo comparten sus recomendaciones sobre lo que se debe hacer y lo que es mejor evitar al comer en el extranjero.

Europa
Austria: ¡Nada de “solo un café”! Es tal la variedad de cafés que se ofrecen que la decisión puede resultar abrumadora. “Nunca se debe pedir simplemente ‘un café’, hay que ser más específico”, explica Gerd Grabul, periodista radicado en Viena. Se puede elegir un kleiner Brauner (expreso con unas gotas de leche), un großer Schwarzer (expreso doble), un Fiaker (expreso con crema batida y un toque de ron), un Einspänner (expreso con mucha crema batida), un Verlängerter (igual cantidad de expreso y agua caliente) o un Kapuziner (con un toque de crema líquida).

Y aquellos que quieran darse un gusto y probar una porción de strudel de manzana o tarta Sacher, comprenden rápidamente por qué a la gente le encanta visitar los cafés vieneses.

Finlandia: ¡No es el lugar más barato! En el índice Nanny State Index 2017, en el que se evalúan las propuestas gastronómicas y de ocio de distintos países europeos, Finlandia aparece como el peor país “para comer, beber y fumar”. Sin embargo, esta clasificación se vincula más a los altos precios que a la calidad de los alimentos. “Finlandia tiene los impuestos al alcohol más elevados de Europa”, asegura Ilkka Virtanen, periodista de ese país. “El hecho de que se pague más por trabajar horas extra y fines de semana contribuye a incrementar los precios de los restaurantes”.

Como resultado, en Finlandia generalmente no se espera que el cliente deje propina, aunque se puede optar por redondear la cuenta hacia arriba en agradecimiento. Hanna Immonen, editora de nuestra oficina en Helsinki, aconseja: “En general, en la puerta de los restaurantes se pone un cartel que indica si se puede entrar con estos animales o no”.

Francia:
¡Como desee, madame! En la tierra de Michelin, no solo se insiste en la deliciosa comida y grandes vinos, también se da muchísima importancia a los modales en la mesa, al menos en los restaurantes más exclusivos. “Nunca poner los codos sobre la mesa, y es el tenedor el que va a la boca, no la boca al tenedor”, comenta Stéphane Calmeyn, periodista francés.


Los franceses son algo anticuados a la hora de pagar: “En general es el hombre quien paga”, afirma Stéphane. “En los restaurantes más caros, se da a las mujeres un menú donde no se muestran los precios. Si ella desea un aperitivo o entrante, el hombre también pide uno, independientemente de que tenga ganas o no”.

Italia: ¡Sin cuchara! ¿Cómo comer espaguetis, con o sin cuchara? Solo hay una forma correcta: “Los adultos al menos, solo deben usar tenedor. La pasta se enrolla con esmero en un lado del plato”, afirma nuestro traductor italiano Mario Giacchetta. “Es cierto que requiere algo de práctica, pero muy pronto se aprende la técnica”. Lo único peor que ayudarse con una cuchara es usar cuchillo: “Cortar los espaguetis es un no rotundo”, afirma nuestro italiano.

Holanda: ¡Mejor evitar la comida local! Es posible que este franco consejo del periodista, Paul Robert, no sea muy bien recibido por sus compatriotas: “No recomiendo ir en busca de comida típica holandesa —advierte—, excepto cuando se trate de probar nuestras fantásticas galletas stroopwafels rellenas de miel y la exquisita anguila ahumada”. En cualquier caso, son muy pocos los restaurantes que sirven platos tradicionales. “En los últimos 30 años ha surgido una sorprendente cultura culinaria que combina influencias de todo el mundo”, añade Paul. “Pero si buscas un estofado holandés de endivias con salchicha ahumada y mostaza, lo mejor es que te inviten a cenar a la casa de un lugareño”.

Noruega:
¡No pasa nada por alargar el brazo! Mientras que en algunos países alargar el brazo en la mesa está mal visto, en Noruega es perfectamente aceptable cruzarse delante de alguien para buscar la sal, pimienta o manteca. “Lo llamamos ‘brazos noruegos’”, explica Carina Mælen, quien trabaja en una revista de ese país. La idea es no molestar continuamente para que nos pasen esto o aquello. Otra cosa que se permite hacer es brindar con copas vacías. “El brindis se considera simbólico y no hay necesidad de esperar siempre a que todos tengan sus copas llenas”, afirma Carina.

Polonia: ¡Siempre paga el caballero! Existen algunas reglas tácitas para aquellos que visitan restaurantes polacos. “Como los mayores beneficios se generan con las bebidas, existe cierta presión que obliga al comensal a pedir una bebida fría con la comida y un café o té al finalizar”, explica Piotr Wierzbowski, periodista polaco. “Es perfectamente aceptable dividir la cuenta pero, en la medida de lo posible, se debe avisar al mozo al pedir la cuenta. Pero si un hombre sale a cenar con una mujer, se espera que sea él quien pague la cuenta”.

Portugal: ¡No mondar los dientes en la mesa! Los portugueses son relajados y tolerantes con las costumbres de los turistas. Pero esa tolerancia se evapora repentinamente cuando un comensal comienza a limpiarse los dientes en la mesa. Hanna Immonen, editora de nuestra edición finlandesa, recuerda la vez que pidió un palillo a un mozo en un restaurante de Lisboa: “Nuestros amigos portugueses se quedaron realmente anonadados”.

Mário Costa, un periodista portugues, recomienda: “En Portugal nunca se deben usar mondadientes en la mesa, ni siquiera si el comensal esconde el palillo detrás de la mano”.

España: ¡No se suele compartir mesa! Al entrar a un restaurante, generalmente el mozo acompaña al cliente a una mesa. No se debe preguntar a otros clientes si es posible sentarse a su mesa. “Existen algunos restaurantes donde se puede compartir mesa, pero no es lo habitual”.

Cuando llega el momento de pagar, existen diferentes costumbres según la zona. “Normalmente se divide la cuenta en el caso de comidas familiares numerosas o amigos”, afirma Natalia. “En Cataluña generalmente se paga “a escote” (entre todos), mientras que en Andalucía y otras zonas, en los bares, es más común que alguien pague la primera ronda y luego pague otro la siguiente”.

Suiza: ¡La fondue es para el invierno! “La famosa fondue de queso suiza únicamente se come en invierno”, comenta Alexander VitoliÇ, periodista suizo. Se sirve con pan blanco y patatas hervidas, y se acompaña con té o vino blanco, nunca tinto. Para los fanáticos del queso fundido, durante los períodos más cálidos del año siempre se puede optar por una raclette.

Reino Unido: ¡Estrategias! Alex Finer, director de nuestra oficina europea en Londres, comparte una recomendación para reservar mesa en un restaurante británico: “Di tu nombre cuando llames por teléfono, como si fueras cliente habitual, y pide una buena mesa. Si la mesa estuviera cerca de los baños, pide que te la cambien”.

Una actitud proactiva similar resulta útil cuando en los restaurantes añaden a la cuenta un “cargo opcional por el servicio” del 10 o 12 por ciento. “Solo un cliente audaz obvia este cargo antes de pagar, aunque el servicio haya sido indiferente“, afirma Finer. Si busca que el mozo reciba una propina y paga con tarjeta, consulte si el cargo se entrega de forma directa al mozo como propina. “Si no fuera así, pague la cuenta con tarjeta sin contemplar el cargo por servicio y deje en efectivo lo que consideres de propina”.

América
Argentina ¡Sagrada privacidad! Es imposible encontrar a alguien compartiendo mesa con desconocidos en un restaurante argentino. “Sería completamente contrario a la privacidad que todos esperan disfrutar al salir a comer con alguien”, comenta Daniel Weigandt, periodista argentino. “¡Y esta regla se aplica hasta en restaurantes de comida rápida!”.

La propina es obligatoria en la Argentina, aunque depende de la satisfacción con el servicio. “Esperar el pedido más de 30 minutos se considera una señal de que el cocinero no es muy bueno“, apunta Daniel. “Pero si la comida llega en menos de 15 minutos, sospecharán que el plato no está recién hecho”. Cuando se trata de una invitación a cenar a casa de alguien, Daniel recomienda: “Pase lo que pase, no llegar temprano, ni siquiera puntual. ¡Lo ideal es llegar de 10 a 15 minutos después de la hora fijada!”.

Brasil: ¡Juntar botellas! ¿Que cada uno pague lo suyo? “Es muy común en Brasil”, comenta Raquel Zampil. “En muchos restaurantes, la cuenta ya viene dividida según la cantidad de personas en la mesa. Incluso al invitar a amigos a un restaurante para celebrar un cumpleaños, la cuenta generalmente se divide”. En muchos restaurantes, los clientes tradicionalmente usan un método muy sencillo: “Al salir en grupos grandes, cada uno junta sus botellas vacías debajo o cerca de la mesa y luego las cuentan”, explica un brasileño.


Uruguay: El mate es una bebida que está arraigada a las costumbres del Uruguay y es un elemento fundamental de su identidad. Esta infusión, hecha con hojas de yerba mate y agua caliente, es consumida desde la época precolombina y fue adoptada rápidamente por los colonizadores españoles, que transmitieron esta costumbre a lo largo de distintas generaciones. Es muy común reconocer a un uruguayo en el exterior porque lleva el mate en la mano y el termo bajo el brazo. En Uruguay, a diferencia de lo que sucede en otros países, el mate se consume tanto en casa (a la hora del desayuno o por las tardes) como fuera de casa, para trabajar o simplemente para disfrutar de un paseo. Lo mas común es que alguien te ofrezca un mate, cosa que un extranjero por curiosidad o delicadeza acepta, sin tener en cuenta lo poco higiénico de ese acto, pues quien te ofrece el mate estuvo succionando por la bombilla donde tu vas a poner tu boca y también succionar, no sólo la infusión, sino también lo que haya dejado esa persona adentro de ella desde saliva hasta algún trozo de bizcocho con el que se suele acompañar esta bebida.




Errores cotidianos y cómo resolverlos

Estos errores son los que cometemos a diario pero no se preocupe, tiene solución.

Por la mañana

  • Programar la alarma para despertarse en la fase No MOR (Movimiento Ocular Rápido). Los humanos dormimos en ciclos de cuatro etapas. Despertar en medio en uno de los tres denominados No MOR (en especial en el llamado N3, el momento de sueño más profundo) lo deja aletargado y algo confuso; pero si lo hace durante la de sueño ligero (MOR), se sentirá como nuevo.
  • Ducharse en silencio. ¿La música lo estremece? Es su cerebro que se premia con dopamina, de la misma manera que reacciona al comer papas fritas o enamorarse. Así que ponga su canción favorita, cante (se ha demostrado que la respiración profunda asociada a esta actividad mejora la salud cardíaca) y enjabonese. 
  • Vestirse como todos. Si bien es importante que su ropa se adecue a su trabajo, un estudio mostró que agregar un elemento excéntrico, como zapatillas rojas de marca, a un atuendo tradicional puede hacer que se vea más competente porque parecerá único.
  • Guardar su vestido favorito para una ocasión especial. Según una investigación británica, usar la ropa que más le gusta cuando quiera podría mejorar su estado de ánimo.
  • Dejar comida en la mesa. Sea lo que come y coma lo que vea, señala un estudio publicado en Health Education & Behavior. Quienes mantienen a la vista alimentos como cereales y galletitas suelen pesar más que los que guardan sus golosinas. Por otro lado, tener alimentos saludables a la vista se correlaciona con la delgadez.
En el trabajo
  • Ir en “piloto automático” durante su viaje hacia él. Una encuesta hecha por la Universidad Harvard a más de 2.000 personas descubrió que somos más propensos a ser infelices cuando nuestras mentes divagan que cuando estamos concentrados.
  • Revisar constantemente el correo electrónico. Cierre su buzón de entrada ya mismo: en un estudio en el que se pidió a los empleados que revisaran su correo solo tres veces al día o con la mayor frecuencia posible, el primer grupo sintió tanta reducción de estrés como quienes usan técnicas de relajación como respiración profunda o visualizar un lugar feliz.
  • Ignorar la planta en su escritorio (o no tenerla). Los científicos han descubierto que los empleados que tienen flores o plantas en sus escritorios son más productivos que los que no tienen. Incluso descubrieron que las personas rodeadas de plantas se desempeñaron mejor en tareas que implican memoria y atención.
  • Evitar a su madre. Una investigación de la Universidad de Wisconsin mostró que los participantes expuestos a una situación estresante (hablar y resolver problemas matemáticos frente al público) mostraron una clara disminución de las hormonas del estrés y un aumento de la oxitocina, hormona de la felicidad, cuando hablaron por teléfono con sus mamás inmediatamente después.
  • No terminar su botella de agua. De acuerdo con investigaciones hechas en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, en Chicago, basta aumentar su consumo diario de agua en una taza para reducir su ingesta calórica, así como la de grasas saturadas, azúcar y sodio.
  • Tomar su descanso en la oficina. Mejor salga a caminar: su cintura lo agradecerá. Investigadores de la Northwestern University hallaron que quienes reciben la mayor parte de su luz solar antes del mediodía tienen menor índice de masa corporal que los que lo hacen más tarde.
  • Bajar la cabeza para ver el celular. La cabeza promedio pesa de 4,5 a 5,5 kilos, pero agacharla y dejarla colgando para ver su teléfono equivale a poner 27 kilos de tensión en el cuello, revela un estudio publicado en Surgical Technology International. Solución: alinee el teléfono a los ojos o, más fácil, déjelo guardado en su bolsillo.
  • Comer en su escritorio. Almorzar frente a la computadora es una mala idea por muchas razones: las investigaciones indican que suele comer más y menos saludable, a perderse de la camaradería y estar más propenso al bloqueo creativo. Mejor, salga afuera. En un estudio reciente, los trabajadores que pasearon 30 minutos tres veces por semana se sintieron más motivados (y menos estresados) tras hacerlo.
Noches y fines de semana
  • Negarse a siquiera pensar en ejercitarse. Científicos de la Universidad de New Hampshire descubrieron que recordar una experiencia de ejercicio pasada puede hacer que se ponga en acción. Incluso aquellos participantes que se centraron en recuerdos negativos fueron al gimnasio con más frecuencia que quienes que no recordaron nada.
  • Transpirar solo. Quienes se ejercitan con un compañero lo hacen más a menudo que los que entrenan solos, especialmente si ese amigo les da apoyo emocional.
  • Pagar en efectivo. Una buena tarjeta de crédito que devuelva efectivo puede ahorrarle mucho dinero. Existen plásticos que se reembolsan un tres por ciento cuando compra comestibles, hasta cierto límite. Solo recuerde pagar el saldo de su tarjeta cada mes o perderá los beneficios.
  • Meter los auriculares en el bolsillo. La teoría de que el universo tiende hacia el caos debería ser sagrada para cualquiera que haya intentado desenredar un par de auriculares. Intente este truco antinudos: enrédese el cordón en la mano hasta que no queden cables colgando, luego asegúrelo con un alambre plástico para formar un ocho compacto.
  • No tomar la siesta. Científicos de Harvard estudiaron a más de 23.000 sujetos por seis años y hallaron que quienes dormían una siesta de 30 minutos tuvieron un 37 por ciento menos probabilidades de morir por cardiopatías que los que no lo hacían.
  • Comprar todo orgánico. Según la lista Clean Fifteen hecha por el Environmental Working Group, la palta, el maíz dulce, ananá, arvejas y repollo congelados no orgánicos muestran poco o ningún contenido de plaguicidas. Mejor compre versiones orgánicas de alimentos con más insecticida, como frutillas y manzanas.
  • Terminar el día con Facebook. La investigación muestra que debe dejar de usar la computadora mucho antes de la hora de acostarse; de lo contrario, podría tardar más en dormirse e incluso producir menos melatonina, hormona que induce el sueño. (Esto también incluye televisión, tabletas y teléfonos).
  • Discutir de pie. ¿Una silla acolchada puede amortiguar los golpes verbales? Según expertos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Universidad Harvard y la Universidad Yale, sentarse sobre superficies blandas realmente hace a las personas más flexibles y complacientes. 
  • Usar cualquier piyama. La Academia Americana de Medicina del Sueño nos recuerda que la temperatura corporal disminuye naturalmente al dormir. Usar piyamas demasiado abrigados o demasiado ligeros podría interrumpir su ciclo de sueño al alterar este proceso natural. Igual ocurre con las frazadas.



El patriarcado contraataca (la traición del feminismo organizado)

El patriarcado es una forma de organización, bajo la cual las mujeres quedan sujetas a los roles que el poder masculino les asigna. Pero cuando una mayoría de ellos controla familias, grupos e instituciones, también ejercen influencia sobre lo social, lo económico y lo político. De hecho, podría argumentarse que establishment, statu quo y tradicionalismo son, de un modo u otro, sinónimos de patriarcado.


Y aunque pueda sonar casposo e incluso anacrónico, una camada de académicos y divulgadores está revisando y ampliando esos mismos valores conservadores para renovarlos. Algunos los bautizaron «intelectuales de YouTube», porque difunden sus mensajes en las redes. Solo que estos youtubers suelen tener doctorados. Y muchos seguidores.

Jordan B. Peterson escoge sus palabras con sumo cuidado. Este doctor en psicología clínica y profesor de la Universidad de Toronto saltó a la palestra con su primer libro Maps of Meaning: The Architecture of Belief. En él, teoriza sobre el proceso de la formación de nuestras creencias y por qué para validarlas nos involucramos en conflictos sociales.


En una charla reciente, explicaba que nuestro sistema neuroquímico –«que tiene 350 millones de años»– regula la comprensión de las jeraquías sociales. Lo cual significa que cuando alguien desafía nuestras creencias no solo afecta nuestro ánimo, sino que socava nuestra posición en la estructura social. «Las personas defienden sus creencias para defender la legitimidad de su posición en la jerarquía», recalca.

Peterson descree de las ideologías y critica cierto tipo de activismo que considera irresponsable. «No entiendo cómo un joven que no puede mantener ordenada su habitación se da el lujo de criticar la estructura de todo nuestro sistema económico». Peterson visita regularmente programas televisivos y regala este tipo de titulares resultones, pero nunca pierde la agudeza. Al fin y al cabo, los filósofos también viven en la era de la comunicación.

Doctorada en Yale y profesora de Humanidades y Medios, Camille Paglia es además esteta y crítica de cine. Esta activista siempre ha mantenido una postura crítica con el feminismo institucionalizado, pues considera que este traicionó los principios de la contracultura de los años sesenta. «La verdadera revolución de entonces se basó en Jung, en mirar el cosmos en términos mitológicos».

Según Paglia, en el mundo angloamericano las mujeres de clase media-alta y con carreras exitosas «quieren redefinir a los hombres para integrarlos sin fricciones a su nuevo esquema laboral».


La académica argumenta que durante decenas de miles de años las tareas del hogar y la familia se realizaron en grupo, pero que muchas mujeres perdieron ese espacio por centrarse en sus profesiones. «No digo que deban dejar de avanzar, sino que dejen de culpar a los hombres por su infelicidad».

Para Paglia, las cátedras de Estudios de la Mujer surgidas en las universidades estadounidenses fueron creadas para sacar partido económico de la Segunda Ola Feminista. Pero tomaron como referentes a intelectuales como Derrida y Foucault, cuyos conocimientos de «la gran narrativa de la historia» eran limitados. Las ideas de esta «feminista antifeminista» nunca han dejado de ser controvertidas.

Otro profesor de la Universidad de Toronto, y doctor en filosofía, es John Vervaeke. Su interés primordial son las ciencias cognitivas, específicamente las «psicotecnologías». Es decir, las herramientas mentales con las que ampliamos no solo nuestro conocimiento, sino nuestra sabiduría. Herramientas que podrían ser de gran utilidad si la economía, la política y el clima continúan sus tendencias inestables.

Según el apasionado Verbaeke, estamos al borde de una segunda Era Axial, un avance revolucionario en el conocimiento. Pero aunque tenemos la capacidad de resolver las crisis que amenazan nuestro mundo, no sabemos cómo empezar.

En su video ¿Por qué hay tantas películas de zombis?, Verbaeke utiliza esta pandilla de seres destartalados –que vagan por el mundo sin propósito ni conciencia– como una metáfora no tan humorística de nuestro aletargamiento. Debemos ponernos en acción, ampliar nuestro marco de referencia y «aprender a aprender». Para ello, Verbaeke aboga por dos principios: practicar el pensamiento no convencional y el aplazamiento de la gratificación, casi un mandamiento religioso.

No seas cachiporro, abandona la fachenda y lee ese post fililí


Impresiona la riqueza de vocabulario de algunas personas. Es tan vasta la lista de palabras que manejan que casi son un diccionario en sí mismas. La periodista y escritora Carmen de Burgos fue una de ellas. En los artículos y obras literarias de esta intelectual pionera en pedir el divorcio y el voto para la mujer, a principios del siglo XX, hay cientos de voces embobadoras y de una sonoridad extraordinaria. Y aunque a ojos de hoy puedan resultar incluso cómicas, miradas con atención, son verdaderos documentos históricos que revelan mucho de la moral y las costumbres de esa época.

Palabras tan en desuso que algunos escribas de hoy, los softwares de dictado por voz de los móviles y ordenadores, no las reconocen. Estos programas informáticos apenas registran algunas. Lo más común es que se pierdan y conviertan un término como melosidades en velocidades o cirigaña en City cañas.

De solo una de las novelas de Carmen de Burgos, La malcasada (1923), se puede sacar un amplio glosario de vocablos que los hablantes han ido enmudeciendo en apenas 100 años. Las palabras de este ‘nanodiccionario del desuso’ aparecen en el mismo orden que en la obra y así, de paso, servirá de lectura random, a tijeretazos, de un relato que denuncia el martirio que resultaba el matrimonio para muchas mujeres a principios del siglo XX.

Remoquete:
1. Dicho agudo y satírico.
2. Apodo (nombre que suele darse a una persona).
«La Virgen de Agosto tenía el remoquete de la Virgen de los Embusteros».

Pelinegra:
Que tiene el pelo negro.
«—¡Ahí están ya las señoritas! —exclamó la criada, una muchacha morena, pálida, desgalichada, pelinegra, con talle estrecho y caderas de ánfora».

Fililí:
1. Delicado, sutil, primor de alguna cosa. 
2. Tela muy ligera de lana y seda que se solía traer de Berbería..
3. Persona débil, flaca.
«—Yo no me echo en la cara más que jabón y agua —afirmó con cierto fiero orgullo la vecina de cutis embastecido y pecoso—, no me gusta nada de fililí».

Pizpireta:
Alegre, vivaz y algo coqueto.
«Nadie podía conocer en su fisonomía pizpireta y timbarilera la ciudad agarena, del silencio, de la pereza y del bostezo».

Zangolotina:
Dicho de una persona joven: Aniñada o infantil en su comportamiento y en su mentalidad.
«Delante de las andas iban varias niñas, ya zangolotinas, vestidas de ángeles».

Francachela:
Reunión de varias personas para regalarse y divertirse comiendo y bebiendo, en general sin tasa y descomedidamente.
«Y ese aspecto de cansancio de los hombres viciosos después de las francachelas».


Saltacharquillos:
Persona joven que va pisando de puntillas y medio saltando con afectación.
«Porque la trompeta del deber nos llama hacia otro lado con sonidos épicos —repuso el saltacharquillos».

Jacarandoso:
Donairoso, alegre, desenvuelto.
«Antonio, tan buen mozo y tan jaracandoso, le causaba una repugnancia invencible».