martes, 13 de marzo de 2018

La modelo sueca con las piernas increíblemente largas

Ia Östergren mide 178 cm de altura, de los cuales 108 corresponden a sus piernas. La mujer de 34 años no solo es una exitosa modelo sino que también es madre de dos niños.







¡Pero si pareces otra persona!







Escritorio de Windows ordenados de maneras muy originales







¡Intrusos!







No te preocupes, lo haré muy bien...







En caso de zombies...







Hoteles que fallaron miserablemente en sus servicios







Humor guitarrero







Nootrópicos las "píldoras mágicas" que aumentan la inteligencia

Seguro que muchos de nosotros si nos dijeran que existe una “píldora mágica”, que al tomarla, automáticamente amplificara nuestra capacidad mental y mejorara la función cerebral, nos volviera más inteligentes, ser capaz de dominar la mente, aceptaríamos, o no? Siento deciros que esto es aun imposible y sólo ocurre en las películas. No obstante, existen ciertas sustancias que busca aproximarse a esta idea (salvaguardando las distancias obviamente). Se trata de los Suplementos Nootrópicos.

¿Qué son los Nootrópicos?

Los nootrópicos hacen referencia a compuestos que se ingieren para provocar un determinado efecto en el cerebro, mejorando y potenciando su rendimiento, incluyendo dentro de su aplicación tanto el uso para actividades que requieran de una mejor capacidad cognitiva (estudiar, trabajo de precisión…), o bien un uso deportivo, que nos permita mejorar la conexión mente-sistema muscular, y con ello un siendo su finalidad como uso deportivo (muchos producto de pre-entrenamiento los incorporan) o para cualquier otro actividad, tal como estudiar o trabajar.

En la mayoría de los casos el mecanismo de acción de los nootrópicos se desconoce. Se cree que los nootrópicos funcionan al alterar la disponibilidad de suministros neuroquímicos en el cerebro (neurotransmisores, enzimas y hormonas), mediante la mejora o activación del metabolismo cerebral, o estimulando el crecimiento neuronal (neurogénesis).

La palabra nootrópico fue acuñada en 1972 por el Dr. Corneliu E. Giurgea y deriva de las palabras del griego «nous» (mente) y «tropos» (dirección).

Concepto
El Dr. Giurgea en 1982 elaboró una definición práctica de nootrópico. Denominó a los mismos como "aquellos fármacos psicoactivos que mejoran la actividad integradora encefálica superior, siendo su perfil farmacodinámico el siguiente":​
  • favorecen el aprendizaje y protege frente a aquellos agentes que lo impiden (hipoxia, electroshock)
  • facilitan la transferencia de información interhemisférica.
  • incrementa la resistencia del cerebro frente a la agresión.
  • incrementan el tono del control córtico-subcortical.
  • carecen de efectos sedantes o estimulantes.
  • Según esta definición solamente se pueden considerar nootrópicos la piritioxina y el piracetam y sus análogos. Siendo esta la definición conservadora no obstante en el ambiente académico de las neurociencias se consideran otros fármacos dentro de la categoría, como la codergocrina, dihidroergotoxina, meclofenoxato o centrofenoxina, vincamina, vinpocetina y naftidrofuril.
La eficacia de las sustancias nootrópicos, en la mayoría de los casos, no se ha determinado concluyentemente. Esto se complica por la dificultad de definir y cuantificar la cognición y la inteligencia.

En este sentido los resultados clínicos son contradictorios. Como ejemplo un estudio de metanálisis del 2002 que revisó la literatura científica de uno de los nootrópicos más estudiados como el piracetam evidenció eficacia clínica superior al placebo para el tratamiento del deterioro cognitivo,​ pero posteriormente en el 2004 una revisión Cochrane concluyó que no existía evidencia para soportar su uso en el tratamiento de personas con demencia o deterioro cognitivo, matizando que las mejorías mostradas se reducen a aspectos de impresión global pero sin efectos en medidas específicas de la función cognitiva.

¿Por qué nos cuesta tanto ir al baño cuando viajamos?

Solo hay una cosa que pueda arruinar tanto unas vacaciones como la temida diarrea del viajero, y es el estreñimiento del viajero. Muchas personas experimentan problemas al tratar de mantener su rutina diaria de visitas al retrete. Por fortuna, es un problema que tiene algunas soluciones.


El estreñimiento del viajero ocurre cuando una persona no logra hacer sus deposiciones con normalidad. Pasan los días y la falta de regularidad se traduce en sensación de hinchazón y molestias estomacales. El doctor David Poppers es gastroenterólogo en el Instituto de salud NYU Langone, y explica que esta clase de estreñimiento tiene unas causas muy definidas.

La primera de estas causas es la propia dieta. Viajar suele suponer cambiar los hábitos de lo que comemos y bebemos, y a menudo eso afecta a la flora intestinal. Cuando estamos de vacaciones es normal que nos relajemos y comamos de manera más desordenada, con exceso de carnes, carbohidratos, café y alcohol.

Después están los factores derivados del propio viaje. Por mucho que estemos acostumbrados a volar, hacerlo produce estrés. Estar sentado muchas horas al volante, en un avión, o en un tren también dificulta el adecuado movimiento intestinal. Finalmente, los cambios en el horario, el jet-lag o la falta de sueño producida por noches de fiesta también afectan a la regularidad.

El doctor Brooke Gurland, cirujano colorectal en la Clínica Cleveland también apunta a que viajar altera la rutina en lo concerniente a ir al baño. Normalmente acudimos a reclamar nuestro trono de porcelana a una hora determinada del día. Viajar puede cambiar este horario y nuestro reloj biológico se resiente por ello.

Mantener las costumbres

Hasta aquí las causas, pero ¿cómo podemos mantener la regularidad? Gran parte del secreto es intentar mantener nuestras costumbres en la medida de lo posible. Eso significa no cambiar nuestra dieta de manera significativa y evitar el exceso de café y alcohol. También es recomendable dormir con regularidad antes y durante el viaje, y tratar de movernos todo lo posible, ya sea dando paseos o en el gimnasio del hotel. Finalmente, hay que intentar por todos los medios mantener el horario en el que habitualmente vamos al baño.

El dietista neoyorquino Brooke Alpert también recomienda beber mucha agua y picar alimentos fermentados como el yogur o los encurtidos. Comer sano durante las vacaciones no siempre es fácil, pero la microbióloga Elizabeth Bik explica que hay formas de reactivar la flora intestinal. Los alimentos ricos en fibra como la fruta o la verdura ayudan. A veces basta con elegir una ensalada en lugar de un plato de pasta en ese almuerzo en el aeropuerto. Si nada de esto funciona, no es mala idea probar algún laxante osmótico suave de los que se venden sin receta médica como los basados en polietilenglicol.