jueves, 8 de febrero de 2018

¡No son hermanas pero son gemelas!, y otras imágenes divertidas, curiosas y WTF!






La perfección es muy gratificante







Los fotógrafos de bodas siempre capturan algo perturbador







Ideas calamitosas para "mejorar" el confort y seguridad de los pasajeros en los aviones

El avión es el medio de transporte más seguro y el más cómodo, o eso dicen sus defensores. Sin embargo, en la práctica da más miedo que el resto y el confort suele brillar por su ausencia en clase turista (más aún si viajas en ‘low cost’). Además, a los ya muchísimos defectos que podemos sacarle, las aerolíneas se empeñan en sumar nuevos desaciertos año tras año. Como si no tuviéramos suficiente…

Estas son las ideas más extravagantes (y a menudo inútiles o indeseables) que se han propuesto para ‘mejorar’ los aviones:

Cabinas desmontables
El plan maestro: que la cabina de pasajeros se desprenda de las alas, los motores y la cabina de mando si las cosas se ponen peliagudas y descienda mansamente gracias a un puñado de paracaídas.
¿Quién está detrás? Un supuesto ingeniero aeronáutico ucraniano que se hace llamar Vladimir Tatarenko y ha tenido sus quince minutos de gloria recientemente al proponer esta idea en su canal de YouTube.
Es una calamidad porque… el coste de implementar tales mejoras sería inasumible para las aerolíneas, o al menos eso opinan los expertos que se han llevado las manos a la cabeza al enterarse.

Cabinas de quita y pon

El plan maestro:
de nuevo, que los aviones sean desmontables, pero esta vez en aras de la eficiencia y no de la seguridad. Cuando una nave aterrizase, no haría falta esperar a que estuviera limpia y preparada para que embarcasen nuevos pasajeros: se cambiaría la cabina y a volar.
¿Quién está detrás? Los ingenieros más volados de Airbus.
Es una calamidad porque… nos da miedo pensar en los errores que podrían cometer las aerolíneas con las prisas y ese afán de ahorrar tan descarado.

Pilotos en la retaguardia

El plan maestro:
si los aviones tienen que tener el morro puntiagudo por cuestiones de aerodinámica, los pilotos ahí delante son un estorbo. Estarían mucho mejor en cualquier otro sitio, pero tienen la molesta manía de mirar por la ventana a ver qué tienen delante de sus napias. ¿Solución? Cambiar el parabrisas delantero por unas cámaras y que lo vean desde una pantalla donde buenamente quepan.
¿Quién está detrás? De nuevo Airbus, que de patentes irrisorias sabe un rato.
Es una calamidad porque… las cámaras y las pantallas tienen la manía de romperse, aún más fea que la de mirar por la ventana que tienen los pilotos.

Aviones de dos pisos

El plan maestro: si funciona con los autobuses, ¿por qué no copiarlo en los aviones? Dos plantas, todas llenas de asientos (reclinables, eso sí) para aprovechar mejor el espacio. Para llegar a la parte superior, una escalerilla y asunto arreglado.
¿Quién está detrás? No hace falta ni decirlo… Airbus, por supuesto.
Es una calamidad porque… aunque la patente afirme que los pasajeros “todavía” viajarán bastante cómodos, cualquiera que haya volado alguna vez en turista (y no te digo ya en una ‘low cost’) sabe que el concepto de confort de las aerolíneas es muy cuestionable.

Trampillas antisecuestradores

El plan maestro
: colocar una compuerta en el suelo, justo delante de la puerta de la cabina de mando, que el piloto pueda abrir con un botón. Si un terrorista pretende secuestrar el avión, se abre y a freír espárragos.
¿Quién está detrás? Hay distintas versiones. Un tal Gustano Pizzo inventó un sistema que metía al asaltante en una cápsula y lo dejaba caer suavemente al vacío con un paracaídas allá por los 70. Décadas más tarde, tras el atentado contra las Torres Gemelas, los incombustibles ingenieros de Airbus diseñaron la trampilla de la imagen, más simple y menos peligrosa para el secuestrador en ciernes.
Es una calamidad porque… solo funcionaría una vez. En cuanto cayera el primero, ningún otro terrorista con dos dedos de frente se colocaría encima de la trampa. Tan eficaz como las artimañas del Coyote contra el Correcaminos.

El insólito "museo del capitalismo"

Pasen y vean. En la alternativa ciudad estadounidense de Oakland, el Museo del Capitalismo ha abierto sus puertas para desvelarnos los secretos del sistema económico y social en el que todos vivimos y del que, en muchas ocasiones, poco conocemos. 


Máquinas que escupen dinero, figuras que representan los rescates bancarios o un compendio de libros que teorizan sobre su presente y futuro son algunas de las piezas con las que se pretende, más allá de la crítica, hacer reflexionar a sus visitantes sobre la era en la que estamos.

Con entrada gratuita (generando así una singular paradoja desde el primer momento), la exhibición de más de 1.200 metros cuadrados nace como la primera exposición de un proyecto que, según sus creadores Andrea Steves y Timothy Furstnau, esperan que incluso recorra el mundo. Sin duda, bien lo merecen las controvertidas creaciones de más de 50 genios de lo más variopinto y entre los que se encuentran el escultor Bruce Nauman, los fotógrafos Chip Thomas y Terri Warpinski o el artista ‘performance’ Tom Miller.

Desde la tienda de los deseos al juego del ‘Anti-monopoly’

La muestra, disponible hasta el 20 de agosto, no dejará indiferente a nadie. Empezando por sus salas más artísticas, se podrán ver obras como la tienda de los deseos de la artista Evan Desmond Yee. Una crítica al consumismo a través de una instalación que pretende reflejar la experiencia de una tienda de regalos aunque sin ningún tipo de mercancías. Como contrapartida, la artista Claire Pentecost propone una nueva moneda, en forma de barras que se asemejan a los lingotes de oro.

A estas obras se unen también desde una máquina con una manivela que produce monedas de un centavo a la misma velocidad que se genera el salario mínimo en Estados Unidos hasta una serie de miniaturas y figuras basadas en el rescate llevado a cabo en 2008 por el departamento del Tesoro de Estados Unidos a entidades bancarias como Bank of America, Citygroup o Wells Fargo, entre otras.

Incluso hay espacio para los juegos. Con el ‘Anti-monopoly’, creado por el profesor Ralph Anspach, también se podrá disfrutar de un rato lúdico. En este caso, el objetivo de los jugadores, al contrario que en el juego original, consistirá en acabar con el monopolio de la ciudad y devolverla a un sistema de mercado libre.

Los más eruditos también encontrarán su lugar en el museo del capitalismo. Títulos como Conceptualizing Capitalism: Institutions, Evolution, Future de Geoffrey Hodgson, The end of Capitalism (As We Knew It) de JK Gibson-Graham o Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo de David Harvey estarán disponibles en su biblioteca para todo aquel que quiera repasar los conceptos teóricos en torno al sistema imperante actual. Y, como no podía ser de otro modo, el recorrido acaba en una tienda de regalos en la que poder adquirir recuerdos de esta singular visita anticapitalista. Eso sí, aquí no hay paradoja que valga: hay que pasar por caja, como debe ser en la era del consumismo.

Magníficas fotos de viajeros del concurso mensual de The Guardian

The Guardian un diario del Reino Unido, fundado en Manchester en 1821 promueve mensualmente una interesante competencia de fotos de viajeros. Veamos las más interesantes de enero de 2018.

Gales es una de las cuatro partes administrativas y políticas del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. (Foto por Andrew Gilmore):

En las afueras de Kuala Lumpur, Malasia se encuentra Batu, un complejo de cuevas (3 grandes y muchas pequeñas) formadas al pie de gigantescas rocas de piedra caliza. (Foto por Mathew Browne):

Satisfecho con la vida, un residente de Bali. (Foto Coltrane Koh): 

Gecko en una hoja en las Seychelles. (Foto de Geraint Michael):

Aurora Boreal en Groenlandia. (Foto de Richard Burdon): 

Brixham Harbor, Reino Unido. (Foto por Brenda Melaniphy):
 
Ciervos en celo peleando, Mongolia. (Foto por Eloise Campbell): 

Ahogado. Casa en la nieve en el este de Groenlandia. (Foto de Rachel Jones): 

A veces es una imagen a blanco y negro. Playa de Pekutatan, Bali. (Foto por Ian Webb):


La impresionante "ruta de la lavanda" en Provenza, Francia

Uno de los mayores atractivos de la Provenza son los campos de lavanda, conocidos en el mundo entero con sus paisajes únicos que tiñen de lila y violeta los valles de la región. Existen allí siete rutas de la lavanda que pueden recorrerse en coche, en bici o en moto, todo dependiendo del tiempo del que se disponga y las ganas. 

Los paisajes quitan el aliento por su belleza, y los interminables cultivos de lavanda nos transportan a otro mundo:







Los atroces castigos a las mujeres en la edad media.

La Edad Media en las películas y libros modernos pareciera una época muy romántica, en los que los valientes caballeros están listos para cualquier cosa por el bien de una bella dama. Sin embargo, si nos hurgamos en la crónica real de los acontecimientos, la sociedad medieval era terriblemente cruel y mucho mas con las mujeres. Legalmente, las mujeres estaban mucho más protegidas que los hombres y, en caso de cualquier delito, eran castigadas inmediatamente de las maneras mas crueles y viles.

¿Un embarazo extramarital? ¡al manicomio!

Un embarazo extramatrimonial fue culpado no solo en la Edad Media, sino también literalmente en el siglo pasado. En Gran Bretaña, habiendo notado el vientre excesivamente abultado de una joven soltera, la familia la enviaba de inmediato a un hospital de maternidad especial. Allí la desafortunada era obligada a lavar la ropa, fregar los suelos y realizar otros trabajos duros hasta el nacimiento. Y después, cuando el niño era adoptado, debía seguir trabajando durante mucho tiempo para cumplir con los costosos servicios del hospital de maternidad. Pero incluso después del pago de todo lo adeudado, salir del establecimiento no era tan simple. La mayoría de las mujeres que daban a luz antes del matrimonio eran catalogadas como antisociales y normalmente eran encerradas en manicomios por docenas de años.

Azotes si olvidaba elogiar la barba de su marido 

Una de las más ridículas, fue, tal vez, la ley de Gales medieval sobre una actitud irrespetuosa hacia la barba o los dientes de su marido. Las mujeres que se olvidaban de alabar la vegetación en la cara de sus cónyuges, o de acusarlos de suciedad excesiva en sus dientes, eran castigadas con azotes.

Eso si, el proceso estaba claramente regulado: la ley predeterminaba la longitud y el grosor del arma de represalia, así como el número de golpes permitidos. De acuerdo con las reglas, la esposa irrespetuosa podría ser azotado hasta tres veces, utilizando un palo tan grueso como el dedo medio de su marido, pero no más de un brazo.

Si quieres quedarte con tu nariz, ¡no engañes a tu marido!

No se puede decir que en el pasado, los matrimonios eran más robustos y felices, pero la infidelidad conyugal era en realidad menos común. El caso es que las mujeres raramente tenían relaciones extramatrimoniales, temiendo un terrorífico castigo.

En Sicilia, durante el reinado de Federico II, a una mujer casada acusada de adulterio se le cortó la nariz y se llevaron todas las propiedades y los niños. Con los aristócratas, había un poco más de ceremonia. No era sometidas a mutilación física, sino que era enviados a un monasterio.

Muebles muy originales para casas muy particulares