lunes, 4 de diciembre de 2017

Moda sólo para personas "muy modernas"







Estas chicas muestran por qué no deberías confiar en las fotos que ves en Internet







Humor cambiado








Las mujeres de la prehistoria eran mas fuertes que las actuales atletas de élite

Indica tres características del período Neolítico”:
-Los primeros humanos sedentarios vivieron en Çatalhöyük. BIEN.
-Los hombres cultivaban la tierra y cuidaban rebaños. MUY BIEN.
-Las mujeres cuidaban de la casa y de los hijos. SUSPENSO DIRECTO.

Porque aunque sí es cierto que los primeros indicios de agricultura se han encontrado en esa ciudad turca de nombre impronunciable, se ha descubierto que las mujeres hacían labores que requerían de mucha fuerza.

Sí, esas que siempre se considera que han sido cosa de hombres. Arar la tierra. Cavar. Cargar con mucho peso. Cosas que a día de hoy muchas mujeres en todo el planeta siguen haciendo a diario. Por si se nos olvidaba: los “trabajos sólo de mujeres o de hombres” no existen.

Así lo ratifican los últimos hallazgos arqueológicos. Después de analizar los huesos de aquellas mujeres de hace 10 mil años, se ha comprobado que tenían más fuerza en su tren superior que las atletas de élite actuales.

“Sentíamos que era una enorme simplificación decir que (las mujeres prehistórica) no trabajaban tanto como sus congéneres o que su actividad era mayormente sedentaria”, explica la antropóloga Alison Macintosh, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, que ha liderado esta investigación publicada en Science Advances.

Con esa premisa en mente, usaron un láser 3D para analizar 89 tibias y 79 húmeros de mujeres que vivieron en Europa Central durante el Neolítico (5300 aC-4600 aC), en la Edad de Bronce (3200 aC-1450 aC), en la Edad de Hierro (850 aC-100 dC) y en la Baja Edad Mediana (800-850 dC).

Se compararon sus rasgos con los de doce estudiantes de Cambridge que practican atletismo, fútbol o remo al más alto nivel, así como a personas que practican actividad física sin competición deportiva.

Así, vieron que los pequeños arqueos y torsiones de los huesos que indican cuánto músculo sostenían eran mayores durante el Neolítico, la Edad de Bronce y la de Hierro. Es decir, que aquellas mujeres que pensábamos que se dedicaban a cocinar, tejer y poco más tenían entre un 5 y un 10% más de fuerza en los brazos que las mujeres deportistas actuales.

Además, descubrieron que los cuerpos de las mujeres prehistóricas se parecieron a los de las actuales deportistas de remo: mientras que en estas tornea su esqueleto el movimiento del remo, repetitivo y en la misma dirección, en aquellas lo hizo un movimiento similar, el de cavar, transportar grandes cestas llenas de lo cosechado y de útiles y el de moler de forma manual los cereales.




Disney retira el corto de "Frozen" que proyectaba antes de su nueva película

Antes de cada nueva película de Pixar, la compañía tiene la costumbre de emitir un cortometraje de elaboración propia. Estos suelen ser bien recibidos por el público, ya que se tratan de pequeñas aventuras con moralejas muy marcadas que nos sacan una sonrisa o una lágrima antes del filme que vamos a ver. Sin embargo, con Coco, la última película que han estrenado, no han tenido tanta suerte.


En lugar de emitir un corto de no más de 10 minutos, el metraje dura 21. Y, en lugar de presentar a un personaje nuevo, trae de vuelta a uno muy bien conocido por los fans de Pixar: Olaf.

El personaje de Frozen ha sorprendido a todos con La aventura congelada de Olaf, y no precisamente para bien.

Muchos de los espectadores se han quejado por su extensa duración, y otros tantos por no presentar ningún producto original. De hecho, algunos creen que Pixar ha perdido su esencia y que han utilizado a este personaje para promocionar Frozen 2, que se estrena en noviembre de 2019.

Aun así, lo cierto es que Pixar no tiene nada que ver en la inclusión de este corto, ya que su producción ha corrido a cargo de Disney Animation Studios. Sin embargo, ha tenido tan malas críticas que, finalmente, han pedido a los cines que retiren el metraje cada vez que vayan a emitir Coco.




Nxivm: la sociedad secreta que marca las mujeres a hierro

De repente, la conversación dio un giro. “Hay algo que quiero compartir contigo. Quiero invitarte a algo maravilloso que va a cambiar tu vida. Pero antes de que pueda decirte qué es, necesito tener algo tuyo, una garantía de que no vas a hablar”.

Así comienza esta historia. Una historia que conocemos en boca de una de sus víctimas, Sarah Edmondson. Una mujer que se ha visto forzada a escribir una carta abierta para responder a quienes la acusan de ciega y de boba por haber dejado que las cosas a su alrededor llegaran al loco extremo al que llegaron.

Pero no adelantemos acontecimientos. Volvamos al párrafo de arriba, porque todo empezó con esas palabras.

“Quiero invitarte a algo maravilloso que va a cambiar tu vida. Pero antes de que pueda decirte qué es, necesito tener algo tuyo, una garantía de que no vas a hablar”

Canadiense, mujer madura en los 40 y actriz de profesión, Sarah recuerda así el momento de la persuasión. Sucedió el pasado enero. Quien le hablaba era Lauren Salzman, su amiga y su mentora. No parecía que hubiera razones para desconfiar.

Las dos mujeres se habían conocido años atrás. Habían trabado amistad en el entorno de Nxivm, una organización que ofrece cursos de autoayuda y realización personal.

Salzman había viajado hasta Vancouver para impartir unos talleres de Nxivm y se estaba quedando en casa de Sarah. A ella, la propuesta de su amiga le pareció intrigante. Quiso saber más.

Salzman insistió en las garantías.

“Debe ser algo que te haga sentir mal”, le dijo. “Que la idea de que ese algo pueda salir a la luz te repugne, algo que te haga mantener tu palabra de que nunca hablarás de esto”.

Vale, pero ¿qué?

“Algo como una foto tuya desnuda o un secreto de familia que no quieres que se sepa [ …] Cuando te cuente de qué se trata, no tienes por qué hacerlo, no tienes que decir que sí, pero yo voy a conservar lo que me des durante toda mi vida, para asegurarme de que nunca hables sobre ello, porque es ultra secreto”.

Cara de pasmo. Y la curiosidad desbordada. ¿Qué harías en una situación así?

Cuenta Sarah que ella se sintió incómoda. Tuvo sus segundos de dudas. Pero Salzman era su mejor amiga, su confidente. Aquello sonaba a prueba de confianza.

Alcanzó una hoja y anotó varias cosas, trapos sucios, algunos inventados.

“Entonces me contó de qué iba la cosa: era un grupo internacional de mujeres, nada que ver con Nxivm o Keith”, relata. “Iba a ser una sociedad secreta de mujeres, algo parecido a la francmasonería, como una fuerza para el bien. Ibamos a ser capaces de cambiar el mundo”.

Sororidad. Fraternidad entre mujeres. Una hermandad secreta creada con el objeto de empoderar y facilitar cambios desde la sombra. Esa era la oferta. Pero formar parte de aquel “maravilloso secreto” tenía un precio.

“El primer paso era comprometerse con ella, un compromiso de por vida, algo que yo ya tenía con ella porque era mi mejor amiga”, explica Sarah. “Lo segundo era hacer un voto de obediencia hacia ella, establecer una relación en términos de ama y esclava”.

La sumisión debía ser total. Y alrededor de eso, el pacto de silencio, la amenaza de que aquellos materiales comprometedores que había entregado, aquellas “garantías”, podrían divulgarse públicamente si revelaba la existencia del grupo.

Puro chantaje.
También penalizaciones, como ayunar o recibir castigos físicos, si no cumplía con las exigencias o los protocolos que establecían “las amas”. Aunque de eso se enteró más tarde.

"Debería haber hecho caso a las banderas rojas", dice ahora Sarah de aquel juego podrido. En vez de eso, se lanzó en los brazos de Salzman.

“Quiero unirme al grupo”.

Whatsapp ya no está entre las apps mas descargadas

Si las descargas mensuales son algo importante para una aplicación, entonces podríamos hablar de ‘problemas’ para WhatsApp. El servicio de mensajería instantánea ha visto este año cómo, desde febrero, ha dejado de ocupar el primer puesto entre las apps más descargadas de la Google Play Store y la App Store. No todos los meses, pero en febrero fue la primera vez que ocurrió, y cada vez es más habitual que se quede fuera. ¿Por qué está pasando esto?

Sí, claro que las descargas mensuales de una aplicación son un dato crucial. Pero al fin y al cabo, la cantidad de dispositivos móviles compatibles en un país es limitado, y en algún momento se toca techo. Es lo que le está ocurriendo a WhatsApp, según los datos estadísticos más recientes. En febrero de 2017 fue cuando la aplicación, por primera vez, desapareció este año de la lista de aplicaciones más descargadas. Sus descargas han caído un 38% desde que arrancó este año, y es porque cada vez son menos los dispositivos móviles que no cuentan con esta aplicación.

De forma progresiva, a lo largo de este año, WhatsApp ha ido reduciendo su cantidad de descargas. Y se espera que continúe perdiendo posiciones en el ‘top’ de aplicaciones mensuales. Las que se están haciendo hueco, a lo largo de este año, son otras como Instagram, Facebook Messenger o Wallapop.

Durante las próximas semanas, Facebook estrenará la aplicación WhatsApp Business, que no se espera que tenga cifras tan elevadas de adopción, pero servirá a las empresas para comunicarse con sus clientes. Y permitirá un nuevo ‘boom’ de descargas de WhatsApp en su versión convencional. En cualquier caso, Facebook está saturando el mercado con su servicio de mensajería instantánea, y actualmente ya tiene a más de 1.000 millones de usuarios activos a nivel global.





Cómo cambiar el idioma de Microsoft Office

Microsoft Office usa por defecto el mismo idioma que el sistema operativo pero puede que muchos usuarios necesiten o prefieran ejecutar las herramientas de la suite de Microsoft en otros idiomas. Por eso, vamos a mostrar a continuación los pasos a seguir para cambiar el idioma de Microsoft Office.


Si escribes en diferentes idiomas o sigues tutoriales en un idioma que no sea el tuyo, entonces puede que necesites cambiar el idioma de Microsoft Office de manera permanente o bastante a menudo. Microsoft Office ofrece la posibilidad de cambiar el idioma de la interfaz de usuario, las herramientas de correción que verifican la gramática y la ortografía del texto o el idioma de edición, es decir, en el que se edita el contenido.

Pasos a seguir para cambiar el idioma de Microsoft Office
Desde alguna de las herramientas de Office, lo que vamos a hacer es ir a la opción Archivo > Opciones y dentro de la nueva ventana que se nos muestra con los ajustes de configuración, seleccionamos la opción Idioma que aparece en el menú del laterial izquierdo. 



Como se puede ver, desde ahí vamos a poder cambiar el idioma de edición, que es con el que se editan los documentos y el idioma de la interfaz de usuario, que es el idioma en el que se muestran las opciones de menú en la interfaz. Hay que tener en cuenta, que cualquier cambio que realicemos desde esta opción, se aplicará a todas las herramientas de Microsoft Office.

Si queremos añadir otro idioma de edición a Office, entonces lo que tenemos que hacer es seleccionar uno de los idiomas disponibles en el desplegable Agregar idiomas de edición adicionales y una vez elegido, pulsar sobre el botón Agregar. Igualmente podemos eliminar alguno de los idiomas de Office que ya tenemos añadidos, simplemente basta con seleccionarlo y pulsar sobre el botón Quitar.



Pero si lo que queremos es cambiar el idioma de visualización de Office, Microsoft recomienda cambiar el idioma del sistema al idioma deseado, ya que de esta manera, se cambiará el idioma de la interfaz de Office de manera permanente. Para ello, lo primero que tenemos que hacer es abrir la página de configuración de Windows 10 e ir a la opicón Hora e idioma > Región e idioma. 


Ahí vamos a poder elegir un idioma de los disponibles en la lista desplegable que se muestra o bien añadir un nuevo idioma si no está disponible el que queremos utilizar. Posteriormente, para cambiar rápidamente de un idioma a otro, basta con hacer clic sobre la abreviatura del idioma que se muestra en la barra de tareas junto al reloj.



El curiosos caso de los hombres que después de un orgasmo no pueden hablar ni escribir

Puede un orgasmo provocar algo parecido a una fuerte reacción alérgica? Parece ser que sí. El llamado Síndrome de Enfermedad Post Orgásmica (POIS), es una afección que desconcierta a los médicos. Solo se conocen unos doscientos casos en todo el mundo, y parece ser que solo afecta a los hombres. Ahora, un equipo de investigadores de la Tulane University School of Medicine, en Estados Unidos, ha decidido estudiar este peculiar síndrome.

Quienes lo padecen experimentan tras el orgasmo (en un período que abarca desde unos pocos segundos hasta el transcurso de unas horas), una serie de síntomas que van desde gripe a diarrea, dolor de cabeza y muscular, e incluso la incapacidad para poder hablar, leer o escribir.

Este síndrome fue descrito por primera vez en 2002 por el holandés Marcel Waldinger, neurólogo de la Universidad de Ultrecht y, lo cierto, es que los médicos ignoran que es lo que lo produce. Los especialistas barajan varias hipótesis, una de las cuales sería que el paciente fuese alérgico a su propio semen. Pero también hay médicos que piensan que podría estar provocado por una liberación excesiva de dopamina y otros neurotransmisores durante el orgasmo, ya que el estado en el que queda sumido el paciente se asemeja un poco al trance que producen algunas drogas como la heroína.

En 2012, otro estudio realizado por investigadores de la Universidad de Rutgers en Newark, en Estados Unidos, postuló una nueva hipótesis, que el síndrome estuviera causado por una atrofia del nervio vago. Pero lo cierto es que no existen indicios que apoyen ninguna de estas teorías sobre el resto.

Como ya hemos dicho, se trata de un síndrome que solo afecta a los varones aunque, en 2016, un estudio de la Universidad de Harvard apuntó a que también podrían padecerlo las mujeres. El informe proponía que algunas pacientes femeninas manifestaban síntomas parecidos a los del POIS vinculados a una infección o irritación del tejido del tracto genital inferior. Peor la mayoría de los especialistas no están de acuerdo en que ambas patologías sean la misma.

El hecho es que las causas del Síndrome de Enfermedad Post Orgásmica siguen siendo un misterio, lo que implica que no exista tratamiento efectivo para el mismo.






Insólito: Encuentran una langosta con el logo de Pepsi impreso en su caparazón

Esta imagen está dando la vuelta al mundo, y no es para menos. Muestra a una langosta que fue capturada por pescadores canadienses, la cual tenía el logo de Pepsi impreso en su caparazón. La imagen no parece un fake, y se ha convertido inmediatamente en un símbolo de lo que representa la contaminación de los mares.


Pero, ¿cómo llegó el logo hasta ahí? La respuesta sigue siendo un misterio, aunque lo más probable es que la langosta quedara atrapada en alguna caja de refrescos, y el roce continuo provocase que el símbolo de la marca de refrescos quedase adherido a su cuerpo.

Según un estudio publicado en Nature en 2015, arrojamos al mar más de ocho millones de toneladas de residuos cada año. Y las consecuencias empiezan a ser cada vez más visibles. De hecho, cada vez se pescan más peces que tiene restos de plástico en su organismo.

Otro estudio publicado en agosto de este mismo año y realizado por el US Government’s National Oceanic and Atmospheric Administration, reveló que los peces se sienten atraídos por los residuos plásticos, debido a que las reacciones que provocan en ellos el agua salada, hace que huelan de un modo similar al krill.



Navegando a 70GB por segundo...

Pese a que ya existen algunos operadores que lanzan ofertas de navegación a 1 Gb/s, la realidad es que el promedio global es de “apenas” 7 Mb/s, con Corea del Sur a la cabeza: 28 Mb/s.

Con el desarrollo de Internet, la demanda de transmisión y procesamiento masivo de datos es cada vez mayor. Especialmente para los centros de datos a gran escala, es importante construir enlaces de comunicación de alta capacidad y bajo coste para compartir la capacidad de procesamiento y la capacidad de almacenamiento entre los servidores. Las investigaciones previas en este campo se centraron principalmente en la alta velocidad de transmisión y para ello empleaban VCSEL de un ancho de banda cercano a los 25 GHz. Sin embargo, los VCSEL de este calibre conllevan un precio extremadamente elevado, lo que va en contra de la intención original de las conexiones ópticas de bajo coste en los centros de datos.

Un VCSEL es la sigla de Láser de Emisión de Superficie de Cavidad Vertical, se trata de un láser especializado que promete revolucionar las comunicaciones de fibra óptica mejorando la eficiencia y aumentando la velocidad de los datos. Los diodos láser más antiguos, llamados diodos emisores de borde, emiten luz coherente o energía infrarroja (IR) paralela a los límites entre las capas semiconductoras. El VCSEL, en cambio, lo hace de modo perpendicular, de ahí lo de vertical.

Recientemente, un estudio, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Pekín, liderados por Chuanchuan Yang, ha demostrado experimentalmente que es posible conseguir un enlace óptico de 70 Gb/s, lo que permite realizar transmisiones de datos de alta velocidad en centros de datos. Todo ello a un precio reducido y sin modificar el ancho de banda. Para darnos una idea, 70 Gb/s equivale a más de 8.700 Mb/s, al menos 300 veces más rápido que la actual velocidad de navegación de Corea del Sur. Lógicamente esto es para centros de datos, pero una fracción interesante de esa velocidad puede llegar a los consumidores.

“Esta investigación – afirma Yang – tiene una gran importancia directiva para el límite de banda y las opciones rentables que se utilizarán en los centros de datos para las interconexiones ópticas de alta velocidad entre los servidores en el futuro. Según nuestro conocimiento, los resultados informaron la velocidad de transmisión de datos más alta para un enlace óptico basado en VCSEL de 850 nm y de 18 GHz de ancho de banda".




¿Con qué frecuencia deberías lavar tus sábanas?

Que las sábanas y la almohada de la cama en la que dormimos parezcan limpias, no quiere decir que realmente lo estén. Lo normal es que sean un nido de microorganismos y estén llenas de suciedad que no se aprecia a simple vista. Pero, ¿cuánta? Philip Tierno, microbiólogo de la Universidad de Nueva York ha tratado de calcularlo.

Según el especialista, una persona puede producir de media unos 99 litros de sudor durante el tiempo que pasa en la cama en todo un año. y esa humedad contribuye a crear el ambiente ideal para la aparición de hongos. Según el estudio de Tierno, una almohada con más de un año de uso puede tener de media hasta diecisiete tipos diferentes de hongos. Entre ellos se encuentra el Aspergillus fumigatos, un microorganismo infeccioso que puede afectar a los pulmones y al cerebro de las personas inmunodeficientes (los que se ha sometido a trasplantes, los enfermos de sida...), y que acostumbra a anidar en las almohadas sintéticas. se calcula que una de cada veinticinco muertes que se producían en los hospitales, estaba relacionada con este hongo. Desde que ls almohadas hospitalarias se cubren con plástico, el número de casos ha disminuido, aunque el peligro sigue existiendo cuando los pacientes regresan a su casas y duermen sobre almohadas comunes.

Pero también se han detectado otros tipos de hongos similares a los que se encuentran en las duchas y en los lugares muy húmedos. Tal y como explica Tierno, la continua exposición a estos microorganismos puede acabar provocando en las personas reacciones similares a las que experimentaría un alérgico.

A todo eso hay que sumarle las células de la piel, la saliva y las secreciones vaginales y anales que vertimos a las sábanas aunque no las apreciemos a simple vista. Y no podemos olvidarnos de los ácaros del polvo, los restos de polen, y otras sustancias que a través del aire llegan a nuestras camas. Tal y como explica el investigador, afortunadamente no podemos ver con nuestros ojos el resultado de esta singular mezcolanza porque, si lo hiciéramos, seguramente no dormiríamos en ellas.

Pero, ¿hay solución? Tierno recomienda lavar las sábanas al menos dos veces por semana, a una temperatura de entre 50 y 65 grados, y utilizar lejía.




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